Opción de expansión en Panamá
Aun cuando algunos se oponen al desarrollo de hidroeléctricas bajo conceptos ecológicos que ya están desfasados y superados, la provisión de hidroelectricidad para la expansión del Sistema Integrado Nacional (SIN) de electricidad en Panamá sigue siendo la opción técnica y económicamente más ventajosa, opinan los especialistas en este tipo de infraestructura.
La producción de energía eléctrica mediante centrales hidroeléctricas se puede realizar de forma responsable y con una contribución importante al desarrollo del país y con un impacto positivo en las comunidades locales, creando empleos y contribuyendo al desarrollo sostenible de la región donde se ubican tales centrales.
La tecnología para los desarrollos hidroeléctricos ha sido probada durante más de un siglo, y sus impactos son bien conocidos y manejables mediante la toma de medidas de mitigación y mejoramiento. La hidroelectricidad ofrece un gran potencial, siempre disponible en forma abundante, aportando casi un 19% del suministro de electricidad.
Siendo una energía ambientalmente amigable, en la Conferencia de la Cumbre Mundial del Agua, en Kyoto 2003, más de 170 países allí reunidos llegaron al consenso de que toda generación hidroeléctrica es renovable y merecedora del apoyo internacional. Se reconoció que dada la flexibilidad operacional que ofrecen las plantas hidroeléctricas con embalses (almacenamiento de agua), son las que pueden responder efectivamente a las fluctuaciones de la demanda en los sistemas de suministro de energía eléctrica, lo que las hace compatibles para operación conjunta con otras fuentes de energía renovable intermitente como las plantas eólicas y las de energía solar. La generación hidroeléctrica no está sujeta a las fluctuaciones de precios en el mercado de los combustibles fósiles. Su ciclo operativo produce cantidades muy pequeñas de gases de efecto invernadero (GEI) en comparación con las plantas de combustibles fósiles (gas, carbón y petróleo), por lo que ayuda a retardar el calentamiento global.
Con un promedio de vida útil de 50 a 100 años, las hidroeléctricas son inversiones de largo plazo que benefician a varias generaciones, “sin comprometer la capacidad de dichas generaciones de atender sus propias necesidades” (Comisión Mundial del Medio Ambiente y Desarrollo, 1987).
En Panamá es importante tomar en serio el desarrollo sensato y socialmente responsable de la hidroelectricidad para sostener el desarrollo económico y social del país.