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Oportunidad de oro para Panamá


La economía internacional ha sufrido un grave deterioro durante las últimas semanas. Olas de pánico e histeria colectiva amenazan las bolsas y demás centros financieros del mundo. Los últimos datos económicos sugieren que la recesión regresó a los países desarrollados y los índices financieros están en niveles de estrés que no se veían desde el colapso de Lehman Brothers, en 2008. Y todo esto coincide con la celebración la semana pasada de la Asamblea del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, sin duda la reunión anual más importante de discusión política institucional y económica, y con las demás reuniones paralelas de los organismos multilaterales, todas realizadas en Washington.

Ya hace varios años que los países primermundistas no logran estabilizar sus economías y mejorar sus tasas de crecimiento, las cuales pensaban tener aseguradas como consecuencia de la globalización a fines de los 80. Hoy el mundo aparece patas para arriba y el poder hegemónico de Estados Unidos y Europa no soporta ver a las economías emergentes que, con maestría, rigor, disciplina y algo de suerte, han construido una base robusta de crecimiento económico, algo impensado años atrás.

Países como Brasil, India, China, Tailandia, Turquía, Malasia, Indonesia, Colombia, México y hasta Panamá, han hecho esfuerzos importantes y establecido un modelo económico que, a su vez, impulsa liderazgo, crea autonomía, genera desarrollo social y estabiliza los precios. Nuestro país, con un modesto modelo de centro de servicio para la región y el mundo, cuenta hoy con más herramientas de políticas económicas que las mismas economías avanzadas. Pero no por eso podemos caer en actitudes triunfalistas y, en su defecto, debemos aceptar que la austeridad es una estrategia necesaria para evitar caer en un hoyo inflacionario que nos haría perder nuestra relativa estabilidad económica y tranquilidad social.

La economía mundial no crecerá significativamente en 2011, en mayor o menor parte, por los desaciertos de los Estados Unidos y los países de Europa. Las consecuencias de este naufragio serán considerables y obligarán a sus gobernantes a un profundo examen de conciencia.

Está demostrado que la zona del euro no es el santuario que muchos creían y que las finanzas internacionales mal reguladas pueden transformarse en un calvario. Al respecto, el propio Joseph Stiglitz reiteró durante los últimos días que “el sistema financiero actual está volviendo al punto en que nos encontrábamos antes de la crisis, y en algunos aspectos, va peor”.

El problema central de la economía mundial sigue siendo el excesivo endeudamiento. Para este mal, no existen salidas rápidas o indoloras. Será necesario un tratamiento de choque, en donde se diseñe un sistema regulatorio que asegure un límite para el tamaño de los bancos. En estos momentos, señalamientos como el anterior, suponen una actitud revolucionaria, pero sólo el paso del tiempo, la represión financiera, la renegociación de los créditos o la cesación de pagos serán capaces de resolver las dificultades actuales.

La crisis financiera actual es la más grande y devastadora desde la Segunda Guerra Mundial. La solución será lenta y tomará bastante tiempo. Es decir, la situación empeorará antes de mejorar. Y las amenazas no se limitan sólo al ámbito mundial. Panamá también podría sentir un coletazo y depararnos una sorpresa desagradable. Por ello es conveniente que el Gobierno Nacional tome las medidas necesarias para protegerse de las amenazas que depara el escenario internacional. Fortalecer el sector rural, impulsar la educación moderna, producir y exportar, mantener cuentas en negro y promover un modelo de crecimiento que sea socialmente sustentable son los requisitos indispensables.

Sin duda, hay una nueva arquitectura mundial, paradójicamente surgida de la misma globalización que la codicia financiera les robó a sus centros hegemónicos. El presidente Ricardo Martinelli tiene entonces la gran oportunidad de liderar, ahora más allá de nuestro tiempo y de cara a un mundo en precarias condiciones económicas, un proyecto que movilice al país a convertirse en enclave para las nuevas y futuras alianzas regionales y crear un modelo de crecimiento que permita al país asegurar el bienestar y el progreso del pueblo panameño. ¡Nada más y nada menos!

Empresario.