Oportunidad y confianza
A pocos días de iniciar el diálogo para la paz en Colombia, los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia se han dado a la tarea de hacer publicaciones con cierto tipo de exigencias que no se habían planteado en el mes de agosto, cuando se propició el acercamiento con el gobierno de Juan Manuel Santos para entablar el diálogo de paz.
Este tipo de movimientos no le hace ningún bien al proceso de paz, cuyas primeros acercamientos estratégicos están planificados para el 5 de noviembre.
Hay muchas esperanzas puestas en este proceso de paz, ya que se acabaría de una vez por todas con la masacre en Colombia por parte de la guerrilla; pero con este tipo de mensajes todo hace pensar que es posible un estancamiento y, en última instancia, un fracaso del mismo que no beneficiaría a nadie.
La guerrilla debe tomar en cuenta que se le han concedido todas sus peticiones para que participe abiertamente en el diálogo, sin temor a que sus miembros sean detenidos por los delitos cometidos.
El gobierno de Santos les ha dado un voto de confianza y lo único que se espera de las FARC es que cumplan y aprecien esa confianza.
En este momento no hay cabida para rencores y exigencias fuera de lo consensuado, hay que ser prudentes y llevar las cosas poco a poco y con buen paso.
La confianza entre las partes es esencial para lograr la paz.
Queda claro que a pesar de que Juan Manuel Santos, cuando fue ministro de Defensa, propició duros golpes a las FARC, está tratando de buscar una mejor salida al problema, más allá de la confrontación como lo hizo en su momento Álvaro Uribe, quien ahora critica al actual mandatario por su proceder.
Santos se las está jugando como presidente y como político con este proceso de paz, el cual cuenta con el apoyo de la ciudadanía, que espera acariciar tiempos mejores para el país.