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Orgullo y sugerencia


Cuando lo hacen con celo y con acierto, nuestras autoridades de policía se hacen dignas de encomio, y más aún, nos hacen sentirnos orgullosos de su labor social y profiláctica.

Hay días en que no capturan a peligrosos rufianes con armas de fuego en su poder; otros en que hacen allanamientos y descubren depósitos de drogas y efectúan el arresto de sus custodios. Recientemente descubrieron en un apartamento una fábrica de billetes y a 5 ciudadanos extranjeros que la operaban y fueron capturados. Los muy bribones habían falsificado y tenían ya listos para su circulación la suma de cuatro millones novecientos mil dólares.

Conforme a lo que estipula nuestro Código Penal en su artículo 372, les cabría una sanción de entre cinco a ocho años de prisión. Además, convendría que el juez o la juez a quien corresponda sancionarlos, consideren si también podrían aplicárseles los 3 años del artículo 373 que allí se estipulan para quien “fabrique o tenga en su poder instrumento destinado exclusivamente a la elaboración o alteración de moneda o de papel moneda.”