Orientación de la educación nacional
En todo proceso educativo –así como lo hemos señalado repetidas veces-- lo más importante es tener muy claros y definidos los objetivos que se desean alcanzar, tan importante, como es para el navegante conocer de antemano el puerto de destino, el punto de partida y el rumbo que debe seguir; sin tales referencias no es posible navegar, aunque se posea un excelente navío equipado con los mejores instrumentos y piloteado por el mejor capitán. En tales condiciones, se podrá llegar a cualquier parte, tal vez a la menos deseada, permanecer a la deriva por tiempo indefinido, o en definitiva naufragar; pero nunca se llegará con éxito.
No otra cosa sucederá a las Autoridades educativas, directores y a los maestros y profesores de nuestras escuelas (oficiales y particulares), que no estén plenamente conscientes de la Filosofía Educativa y de los objetivos por ésta determinados. Si preguntáramos a las altas Autoridades del ramo, a los Directores Regionales de Educación, a los Directores de Escuelas, así como a los maestros y profesores en servicio: ¿Cuáles son los objetivos de la educación panameña? ¿Qué habilidades básicas debe procurar desarrollar la escuela en los educandos? Seguramente que muy pocos podrían contestar con propiedad tales interrogantes. Por eso, es recomendable que en la formación del magisterio y el profesorado esté presente en una forma enfática, el conocimiento de la Filosofía Educativa para que los nuevos maestros y profesores salgan mejor orientados.
¿Cuál es el papel de la Filosofía Educativa y cuál el de la Ciencia en la elaboración de programas, planes y cursos de estudios? Es más fácil poder afirmar que la solución de la problemática educativa es empresa tanto de la Ciencia como de la Filosofía, en solidaria identificación, que afirmar la participación que corresponde por separado a cada una de ellas. De todos modos, a la Filosofía de la educación corresponde decir qué es lo que se debe hacer, para que sea la Ciencia la que diga cómo se debe hacer.
Nadie puede dudar que la educación influye poderosamente, no solo en la vida de los individuos, sino en la vida colectiva de los pueblos; en su desarrollo económico y social. La educación puede formar un pueblo de guerreros, de esclavos o de ciudadanos libres, de acuerdo con los objetivos que determine la Filosofía educativa que la orienta. Ejemplos, en la Italia fascista y en la Alemania nazista, los objetivos que fueron perseguidos en la educación de la nueva generación eran los siguientes: obediencia ciega, sumisión fanática y adoración al amo fuerte; desprecio al derecho, a la razón y a todos los valores del espíritu. Luego aquellos pueblos fueron moldeados en tales patrones, con el desdichado resultado que todos conocemos.
En los países orientados por las doctrinas democráticas, la Filosofía Educativa trata de lograr otros patrones muy distintos, para llegar a la formación de ciudadanos libres, eficientes, de vida digna, creadora y feliz.
