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Otra desinformación

Por: Redacción 15/09/2014

Los medios de la prensa escrita y la televisión han perdido la voz por los pagos del gobierno a Finmeccanica. El gobierno los arrastró a una campaña de sistemática desinformación para desprestigiar al gobierno de Cambio Democrático del que no saben cómo salir. Quizás presintieron que el presidente Varela iba a negar los pagos por más de nueve millones a la empresa italiana. Pero quedaron clavados cuando Varela los ratificó y quedó balbuceando excusas ante las evidencias que diezman el comunicado del consejo de ministros, suspendiendo el contrato que días antes habían cumplido.

Cuando los medios de información se rigen por consignas políticas o por odios personales, siempre se exponen a que la desinformación quede al descubierto. Hay una vieja moraleja que dice que entre las mentiras y las verdades periodísticas existe una frontera tenue. Los diarios de la 12 de Octubre y de la Frangipani cruzaron la frontera. Estará a cargo de las juntas directivas y de los dueños de los medios la decisión de ofrecer disculpas públicas a la comunidad nacional y extranjera si es que fueron ajenos a las manipulaciones de la desinformación. Sin embargo, el pueblo panameño no come cuentos porque antes de las elecciones, durante la campaña electoral y hasta el día de ayer continuaron martillando informaciones lesivas al honor personal de los dirigentes de Cambio Democrático sobre irregularidades que han desmentido los empresarios italianos de Impregilo y Finmeccanica.

La desinformación se exacerbó en la campaña electoral como arma política para favorecer expresamente al candidato Juan Carlos Varela, que ahora los ha dejado al garete, después de pagarles los favores políticos con puestos públicos a los agentes periodísticos de la manipulación informativa. La opinión pública toma nota de los descaecimientos y pone cada cosa en su lugar. Por un lado, están los responsables intelectuales y los ejecutores de las inexactitudes informativas que las utilizaron conscientemente como si fueran verosímiles. Por el otro lado, están los agentes de los partidos, cuya responsabilidad moral se desnuda al contradecir con hechos financieros sus sofismas políticos.

Pacta sunt servanda es un principio jurídico del derecho romano que tiene vigencia hoy en el mundo occidental. En palabras del castellano usual, los contratos se firman para cumplirse. Como ha aclarado el exministro de Seguridad y abogado José Raúl Mulino, los contratos con las empresas subsidiarias de Finmeccanica establecen, como en el caso de los radares, que si no funcionan, el Gobierno de Panamá no tiene la obligación de pagar absolutamente nada.

Sin embargo, se han reanudado los pagos a las empresas italianas financiados con un empréstito del Citybank, cumpliendo las obligaciones contractuales. El gobierno de Varela paga puntualmente las amortizaciones del préstamo porque si dejara de cumplir las obligaciones pactadas, daría motivo, probablemente, a demandas ante tribunales italianos por Finmeccanica y ante tribunales norteamericanos por el Citybank.

En la hipótesis de que el gobierno estuviera esperando nombrar a nuevos contralores, procuradores y magistrados de la Corte Suprema de Justicia para que avalen la suspensión de pagos en la jurisdicción nacional, no podría sustraerse a procesos incoados en otras jurisdicciones internacionales. Esta es la disyuntiva de los contratos celebrados de Estado a Estado y también de contratos privados. Pero lo que está en juego es la credibilidad del respeto a las reglas del juego que el gobierno carcome con pasos de elefante.

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Viernes 7 de agosto de 2026