Otra mayor masacre en EE.UU.
Desde 1970 a la fecha vienen sucediendo crímenes contra personas inocentes con armas de fuego en los Estados Unidos, con promedio de 90 víctimas diarias. Las motivaciones diversas, y la cuantía creciendo, solo ocurre en esta nación, sin que hasta el momento, las autoridades anuncien cómo impedir crímenes de esta naturaleza, horrible tragedia, realmente alarmante. ¿Cuáles pudieran ser las causas? No se requiere una explicación muy científica, facilidades para adquirir armas y municiones, incluso de guerra, y el ambiente de vida y la influencia ideológica en esa dirección que prevalece en la sociedad. Si analizamos casuísticamente cada acontecimiento, encontramos estas respuestas. Protagonistas masculinos, de diversas edades y oficios, exmilitares o personas relacionadas con estas actividades, con diferentes motivaciones erróneas o injustificadas, en cualquier lugar de la nación.
Los menos definidos como terroristas. Incapaces gobernantes para encontrar adecuada interpretación legal para adquirir armas. Quizás el aspecto más complejo por resolver, la influencia ideológica en esa dirección que prevalece en la sociedad. La prueba más evidente con relación a las condiciones señaladas en torno a esta lamentable realidad, es que resulta única en esa nación. En el aspecto político, le cabe más responsabilidad al actual presidente que se opuso al control que se intentaba anteriormente. El último genocidio en Las Vegas pone esta problemática sobre el tapete en la opinión pública norteamericana. Por el momento no se vislumbra nada, las investigaciones no rebelan explicaciones del móvil. Dadas las características de la masacre, mayor en el saldo de víctimas en hechos similares, se trata de un terrorista cuyos antecedentes no aparecen todavía, no encontramos otra explicación. Continúan los días, y los Cuerpos de Seguridad no avanzan, y las autoridades de gobierno tampoco ante el reclamo ciudadano.
No debe quedar este precedente, otro genocidio similar debe crear una verdadera crisis pública, no puede quedar solo la incompetencia frente a estos hechos con la cantidad de muertos y heridos; la posibilidad de otro genocidio similar, en cualquier otro punto de la nación.