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Otra sorpresa política

Por: Redacción 14/05/2014

Una de las naciones con mayor estabilidad política en Centroamérica ha dado una gran sorpresa con una nueva fuerza política y un candidato no profesional en ese entorno.

Luis Guillermo Solís, de 56 años, de perfil docente en su vida laboral, gana la presidencia en un proceso electoral fuera de lo común, dentro de una verdadera crisis política y social. Se perfila como hombre de centro-izquierda, dando otro ejemplo singular en la crisis continental de los partidos y políticos tradicionales.

Las estadísticas reconocidas señalan que cerca de un 30% de la población vive en estado de pobreza, es decir, una problemática social compleja en medio de un gran endeudamiento nacional, unida a una gran corrupción gubernamental endémica.

El conocido historiador y prolífero escritor, en diversas instituciones y universidades, incluso norteamericanas, proclama la bandera de la austeridad y las reformas económicas indispensables.

Lo avalan sus obras y ejecutoria pública, como su origen social, que le ofrecieron un inusitado respaldo. También su camino político resultó sorprendente. Es esta realidad la que anuncia su incorporación a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), nuevo escenario político, social y económico.

El periodo presidencial llega hasta 2018, con numerosos cambios políticos y económicos a nivel mundial, mientras Costa Rica nominaba un derrotero propio, y en la mayor parte del istmo centroamericano y en Sudamérica prima lo contrario, la ampliación del comercio y las mejores relaciones entre las naciones, incluyendo China. En este contexto ha sido muy significativa la reciente visita de la canciller Angela Merkel y los lazos establecidos entre Alemania y Chile, como muestra del acercamiento europeo.

El respaldo popular en las elecciones, y la posibilidad de alcanzarlo en el congreso, con distintas fuerzas un tanto disgregadas, ayudaría al nuevo gobernante en el escenario internacional.

Costa Rica podría salir del ostracismo de que ha sido víctima por los Gobiernos anteriores, las tradicionales barreras, motivadas por distintas causas, están desapareciendo. El pasado diferendo con la frontera nicaragüense se ha superado, los pueblos del Caribe se han declarado zona de paz, promoviendo el bienestar común. La proyección del presidente Solís ha cambiado el rumbo, y con él aún más el continente.

América Latina es otra, y emerge otra tribuna y una creciente consolidación propia. Las guías orientan el rumbo, Morazán y Bolívar.

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Viernes 7 de agosto de 2026