Otra vez el Ministro
En reciente y notable declaración, mientras el mundo debatía sobre la problemática del recrudecimiento de la crisis, el Ministro de Economía y Finanzas aseguró que la problemática de Estados Unidos puede ser diagnosticada como resfriado común, mientras que Panamá, gracias a la sabiduría neoliberal, se encuentra completamente inmunizado frente a cualquier dificultad.
En relación a los problemas de Estados Unidos, que es el primer socio comercial de Panamá, el Ministro, en una posición insustancial, que probablemente puede explicarse por el desconocimiento de los avances en la teoría económica, choca con la posición de Krugman y Stiglitz, ambos laureados con el premio Nobel de Economía, quienes han llamado la atención sobre la creciente peligro de que el país del norte sufra una nueva situación de recesión. Se trata de una opinión compartida por Nouriel Roubini, quien se hizo famoso por predecir la reciente crisis financiera y hasta por el conservador Martin Feldstein, que ejerció como presidente del Consejo de Asesores Económicos de Ronald Reagan, quien ha llegado a la conclusión de que Estados Unidos tiene un 50% de probabilidad de caer en una segunda recesión. Tampoco significa nada para el alto funcionario local la reciente señal enviada por la Federal Reserve el 9 de agosto, de acuerdo a la cual los problemas existentes en la economía norteamericana se mantendrán hasta el 2013.
En relación al posible impacto interno de la cada vez más complicada situación internacional la argumentación del titular del Ministerio de Economía y Finanzas también resulta desafortunada. Aquí el alto funcionario empieza por alegar que gracias a lo que entiende por diversificación del Canal, la economía panameña se encuentra blindada en relación a los efectos de una posible crisis internacional. Se trata, por decir lo menos, de una extraña forma de ver las cosas, habida cuenta que en el 2010 el 66% de las toneladas métricas de mercancías que cruzaron el Canal de Panamá tenían su origen o destino en los Estados Unidos. Más allá de esto intenta un razonamiento de acuerdo al cual el crecimiento de Panamá estaría asegurado por la dinámica de la economía de la República Popular de China. Desafortunadamente para el Ministro el mismo día de sus declaraciones el Wall Street Journal publicaba un artículo en el que Michael Pettis llamaba la atención sobre la posibilidad, dado el contexto global, de que China se movería hacia tasas más bajas de crecimiento, las que estarían en el contorno del 6% y el 7%.
A primera vista resulta sorprendente que el Ministro manifestara que en el 2030 la economía global ya no estaría dominada por los Estados Unidos, si no por China. No se trata, sin embargo, de una posición tercermundista militante, si no de un simple discurso evasivo, que no explica como China se convertirá de un país con balanza comercial superavitaria a uno deficitario, para permitir que países como Panamá sigan modelos centrados en la exportación y la represión salarial. Quizás la fortuna del país sea que el Ministro de Economía no esté encargado de la cartera de Salud.