Otro autogol
La recuperación de un traspié comunicacional es importante si se está en ejercicio de la administración gubernamental. Esto no ocurrió con el caso Panamá Papers. Ahora, en una especie de segunda parte de la situación antes mencionada, el Gobierno reacciona con virulencia y, por medio de voceros y redes sociales, descalifica hasta lo absurdo a quienes, en un principio eran personas con gran trayectoria y garantía para el mundo, y en este momento parecen salidos de una megaconspiración internacional.
El problema es que los personajes en cuestión son parte de un llamado hecho por el propio gobierno del presidente Juan Carlos Varela, para que realizaran una labor a pedido de este y cuyas reglas también fueron puestas por el mismo, y para colmo, nadie pidió que se creara.
Es el autogol del año. Pero lo malo son las consecuencias que para la imagen internacional tendremos de resultado. Con una situación de dudosa transparencia como país, un gobierno visto por Estados Unidos con desconfianza por su extraña amistad con los países asociados a las ideas del socialismo del siglo XXI, y una institucionalidad hecha pedazos, situación que si es de vieja data, es un milagro que el país siga creciendo económicamente.
Y me pregunto si la situación fuera diferente. Si el Gobierno no emprende una cacería de brujas para bajar la presión popular, porque desde el punto de vista judicial, el combate a la corrupción adolece de pruebas que sostengan las acusaciones que se han vertido.
Ya ni siquiera vale la pena subrayar lo mala que es la comunicación gubernamental. Los hechos y las acciones superan cualquier estrategia, que ni siquiera puede ser desarrollada para llevar adelante una dirección comunicacional. Se reacciona, y se reacciona mal y tarde.
Es que el actual gobierno mantiene un modelo necio de no contar con voceros políticos con discurso y estudiados en los temas del día a día. Para colmo, se da el lujo de no ocupar todos los espacios comunicacionales, teniendo los medios periodísticos que hacer un esfuerzo adicional por recoger la opinión de los personeros de la actual administración.
Es imposible medir en este momento el daño que estas situaciones mal manejadas le van a hacer al crecimiento del país. Lo que sí es claro es que Panamá podría estar mucho mejor, contar con más inversiones, ser parte importante del concierto de naciones, contar con números de crecimiento mucho mayores y, sobre todo, un desarrollo humano que esté relacionado con el crecimiento económico que se presenta.
Y eso que todavía la oposición política no logra entender que han dejado al Gobierno "solo en la cancha". Pero esto va a demorar muy poco. Dentro de un año, para estas mismas fechas, el panorama político será muy diferente y el capital político de la actual administración se habrá diluido casi completamente, y veremos cómo organizaciones de la sociedad civil y grupos empresariales que hoy apoyan al Gobierno darán el paso atrás.
Es una verdadera lástima para un gobierno que lo tuvo todo para hacer cosas grandes, y se conforma con lo pequeño. Los viajes, los escoltas, los carros oficiales sin placa, las caravanas que viajan a toda velocidad, el avión, el helicóptero, las fiestas en las delegaciones diplomáticas y, sobre todo, la educación ministerial pasajera.
Creo que solo nos queda esperar el final de esta administración que por sí, ha decidido pasar sin pena ni gloria.
Ingeniero de Sistemas. Estratega-Consultor Político.