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Otro desastre aéreo

Por: Redacción 04/04/2015

Del desastre reciente sobre los Alpes europeos, hasta el momento solo nos muestran noticias parciales de las causas, dirigidas sobre el copiloto, Andreas Lubite, que dirigió la nave contra las montañas desde el momento de tomar los mandos.

Los medios informativos agregan posteriormente problemas de salud mental en el homicida, de las cuadrillas de rescate, de la presencia de los jefes de Estado, por la gravedad del holocausto, y sus implicaciones, de las características del lugar, de las víctimas y sus familiares.

Empero, sobre el comandante de la nave los únicos señalamientos se refieren a su decisión y/o supuesta necesidad de abandonar la cabina de mando o pilotaje, y posteriormente intentar retomar su posición y responsabilidad, incluso, utilizando un hacha, ante la imposibilidad de acceso.

¿ACASO ANALIZANDO ESTAS CIRCUNSTANCIAS Y CONDICIONES PERMANENTES DURANTE UN VUELO SE JUSTIFICA ESA CONDUCTA? NO HAY DUDA, LA RESPONSABILIDAD MAYOR ESTÁ EN ABANDONAR LA POSICIÓN, DE NINGUNA EXPLICACIÓN ESTO PUEDE JUSTIFICARSE. ÚNICAMENTE UN EXTREMO DE SALUD, QUE NO OCURRIÓ.

Ante la responsabilidad de 150 vidas sobre sus hombros, la disciplina debe ser férrea. El comandante no debe ausentarse de su puesto, pocos minutos son suficientes para tal desenlace.

Los reglamentos sobre la navegación de las naves no pueden ignorar esta realidad, no se expone esta exigencia en las informaciones que recibimos, no podemos distraernos en otras consideraciones, por válidas que sean. La primera responsabilidad recae en el comandante, y su comportamiento.

Puede haber otras consideraciones si el caso fuera otro, en este en particular, qué más podemos analizar.

Del reglamento aéreo para los transportistas, tampoco escuchamos el periodismo investigativo, modalidad actual asumida en nuestros días.

Precisamente, nos informamos por otras vías, de exigencias en cuanto a la regulación de dos o tres pilotos en cabina de mando, nunca uno solo en la conducción.

Cuántas preocupaciones se crean en estos momentos, sin contar el dolor imborrable, especialmente para los familiares de las inocentes víctimas.

La aviación civil no solo puede tomar las medidas de seguridad sobre los terroristas aéreos, todavía algunos sin sanción aunque se encuentren bien identificados; en otros, como expresamos, las exigencias, la prevención, la disciplina más estricta.

En este desastre, las autoridades de tres naciones, como lo prometen deben llegar a conclusiones ciertas, que definitivamente no permitan algún caso semejante. La aviación es el medio de transporte indispensable en nuestros días.

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Viernes 31 de julio de 2026

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