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Otro espectáculo


REDACCION / PANAMA AMERICA

Sería irresponsable pasar por alto el triste espectáculo que protagonizaron ayer algunos diputados opositores. Parecían seres irracionales sin educación que abogaban más por el desorden que por la paz.

¿Estos son los representantes del pueblo? Sin importarles nada más que sus ambiciones personales, destruyeron los portones de la Asamblea.

También tumbaron las cercas de protección que había colocado la Policía Nacional y se dedicaron a insultar a los oficiales que se encontraban en el área. Todo en nombre de la democracia.

En su estrategia para buscar protagonismo corrían de un lado a otro lanzando insultos y empujando a los policías. Incitaban a sus seguidores a presionar y tratar de ingresar a los predios de la Asamblea.

A pesar de que tenían habilitada una entrada especial, tomando en consideración que el día anterior se habían registrado incidentes que pusieron en peligro la integridad de muchas personas, ellos insistieron en ingresar por la puerta principal.

A lo interno de la Asamblea en pleno sucedió algo más escandaloso todavía. El diputado perredista Raúl Pineda atacó con un bastón policial a su colega y directivo de la Asamblea Marcos González.

Pineda, visiblemente descontrolado, empujaba y gritaba improperios; mientras eso sucedía, había diputados que se reían a carcajadas. ¡Qué patético!

Lo que ocurrió ayer no debe suceder nunca más. Los diputados deben dar un buen ejemplo, y limpiar la imagen de la Asamblea Nacional cada vez será más difícil.

Al final fue positiva la decisión de suspender las sesiones extraordinarias y el trasladar a la Concertación Nacional los proyectos polémicos. El consenso prevaleció.