default

Otro futuro


El modelo concentrante y excluyente que se ha venido desarrollando sistemáticamente en Panamá desde los años 80 del siglo pasado y, sobre todo, a partir de la invasión norteamericana durante el llamado período democrático del país, aparece en la actual etapa de su desenvolvimiento como un proceso radical de desposesión de los derechos y las condiciones de vida de la mayoría de la población. Se trata de una estrategia que busca fortalecer la acumulación y el poder político de los sectores dominantes eliminando los derechos básicos de los trabajadores asalariados, desplazando a las comunidades indígenas y campesinas de sus tierras, con el fin de asegurar el desarrollo de las inversiones mineras e hidroeléctricas que nos han de privar a todos del derecho a un ambiente sano, a la vez que se arruinan a los pequeños y medianos productores del campo, a fin de de entregar el agro a las transnacionales, eliminando así toda referencia al objetivo de la soberanía y seguridad alimentaria. No menos importantes para el desarrollo de este proyecto es el despojo económico de toda la población por medio de la inclemente especulación de los comerciantes dedicados a explotar el negocio de los alimentos, y la introducción de medidas fiscales regresivas, tales como el incremento del ITBS, con el fin de financiar la infraestructura necesaria para la profundización del modelo concentrante y excluyente, asegurando, además, los recursos necesarios para el pago puntual de la deuda externa. La magnitud de la desposesión y el despojo que implica este proyecto, así como el amplio abanico de sectores sociales que resultan por este, empujan al gobierno en una dirección autoritaria, donde el accionar de los organismos de Estado se entiende como la palanca coercitiva necesaria para asegurar la consolidación del modelo.

Lo importante desde el punto vista del movimiento popular y progresista del país es que cada vez más se esta generando una natural resistencia frente a las medidas concretas de despojo de la población, así como frente al método autoritario que el gobierno ha venido utilizando para tal fin. Frente a esto resulta indispensable desarrollar y profundizar la cooperación y los contactos espontáneos que han surgido entre los sectores afectados, los que se han visibilizados en las recientes marchas de protestas. Para esto resulta importante, entre otras cosas, que en los encuentros y foros donde estos sectores entran en contacto faciliten, respetando la autonomía y especificidad de todos y cada uno de ellos, que los mismos logren intercambiar las visiones y el conocimiento de los problemas concretos que los animan, facilitando que para todos quede claro que el hilo conductor que unifica todas las luchas es la propia naturaleza concentrante y excluyente del modelo vigente. Esto sería un enorme paso adelante al dejar claro que solo es posible resolver el problema con un programa amplio, capaz de superar la lógica de la actual política neoliberal. Entonces estaremos en ruta para construir otro futuro.