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Padres desnaturalizados y descastados


Mónica Miguel Franco (Antropóloga, escritora y actriz) / Antropóloga, escritora y actriz

Aunque, si nos paramos a pensarlo bien. Pues no es una mala idea, no señor. A ver, ponte que le das diez dólares al chaval para la entrada y el taxi de ida. Más los cincuenta de multa….sesenta dólares. Y tienes a los pelaos refugiados y alimentados todo el fin de semana. Definitivamente te sale mucho más barato que pagar un cupo extra en el resort todo incluido al que te puedes ir de escapada romántica. Y luego pues ya averiguarás dónde anda tu hijo y lo pasarás a buscar. Si es que no sé por qué se echan las manos a la cabeza, más responsables no pueden ser los padres de los muchachos de la fiesta del fin de semana pasado en Tocumen. Miren a ver si no están mejor donde estaban, allí custodiados por la policía, a salvo de malas influencias, que en la calle haciendo vete tú a saber qué….Ganas de fastidiar es lo que tiene la gente, sí señor.

No entiendo el revuelo que se ha formado alrededor de la famosa fiesta, donde la policía encontró a ochenta menores dándole duro al levantamiento de vidrio en barra libre. Siguiendo la ley, se los llevaron a la estación de policía y se avisó a sus padres. A la mitad, más o menos, no los fueron a recoger al cuartelillo hasta el lunes por la tarde. Y allí ha sido la indignación ¡Padres desnaturalizados! ¡Cómo se les ocurre! ¡No ir a recoger a sus hijos! ¿Dónde ha quedado el amor paterno? Pues desde aquí he de decir que yo entiendo perfectamente a esos padres.

Pongámonos a pensar, ¿no será mejor saber exactamente dónde está tu hijo desde el sábado hasta el lunes por la tarde que no tener ni idea de por dónde anda rondando? ¿Se imaginan ustedes la tranquilidad mental de esos padres, madres, padres-madres, madres-padres, sabiendo que su retoño está bien custodiado por una vez? Si a mi me ponen en la tesitura también hubiera retrasado la recogida.

Dejemos por un momento los maniqueísmos y las tonterías y analicemos la situación: hoy en día los padres no tienen ninguna posibilidad de disciplinar a los hijos. De modo y manera que a los dieciséis o los diecisiete años suelen ser bestiajos indomables con un tamaño considerable a los que pocas veces les han dicho que no y que están acostumbrados a hacer su santa voluntad. Por lo tanto, ¿qué pretenden que hagan los padres con esos animalitos? ¿Correazos? ¡Anatema! A los niños no se les puede tocar ni con el pétalo de una rosa. ¿Encerrarlos en casa? En primer lugar, eso está considerado secuestro en algunos países y además, tienes que aguantarte los malos modos y los gruñidos de bicho cabreado durante lo que te queda de fin de semana. ¿Quitarles la televisión, el internet? ¿Si? ¿Cómo lo harás? ¿Y qué los pones a hacer? Porque ni con látigo lograrás que corten el césped. Mira, mejor los dejas en la estación de policía, comidos, dormidos, custodiados, castigados y seguros un par de días. Y tú, en tu casa, recuperando el silencio que hace tantos años te fue arrebatado. Sin gritos, ni portazos, ni música a todo volumen. Sin peleas, ni ropa tirada por todos lados, el control de la televisión es tuyo y puedes extender la felicidad unas horas más…

Lo cierto es que como se empiece a correr la voz de boca en boca vamos a tener fiestas y redadas todos los fines de semana y los padres preguntarán: “¿No tienes alguna fiesta este fin de semana? ¿Estás seguro? No te preocupes que yo te llevo”

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Martes 18 de agosto de 2026