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Pagan inocentes


A pocos días de que se inicie el año escolar 2012 para cientos de estudiantes en todo el país, se escuchan amenazas de huelgas y paralizaciones de clases que solo crean un ambiente de confrontación.

El sistema educativo panameño tiene deficiencias históricas que se han acentuado en los últimos años. No es un problema exclusivo del Gobierno actual, lo vivieron los anteriores gobernantes que no lograron encontrar la fórmula para sumar a muchos docentes a ese proceso de cambio.

El Ministerio de Educación es quizás unas de las entidades más complicadas de liderar. Su asignación presupuestaria alcanza los mil 457 millones de dólares para el 2012.

De ese total, más de mil 57 millones son para cubrir el funcionamiento de la institución, incluyendo la planilla.

Cerca de 398 millones de dólares se destinan a inversión en los diferentes plantes educativos del país. El Meduca posee una compleja estructura administrativa y operativa que debe garantizar que el sistema educativo funcione eficientemente.

Es justo reconocer que los problemas siempre van a existir en esta organización. En anteriores gobiernos, la presión sobre el Meduca provocó la renuncia de varios ministros que se vieron envueltos en polémicas con los gremios magisteriales y en líos penales por el manejo de programas.

Más allá de intentar debilitar este ministerio, responsable de la educación en el país, es necesario apoyar los procesos de transformación. El equilibrio debe existir y cada programa que se ponga en práctica debe contar con un proceso de evaluación que garantice su eficiencia.

Los docentes deben tener las herramientas para trabajar, pero los mismos deben adecuarse a los cambios que son inevitables. Es la realidad.