Paganismo, agua y vida: ¿Carnavales?
Tengamos cuidado con aquellas cosas y personas, hechos y circunstancias que nos causan placer. El placer puede terminar destruyéndonos. La filosofía griega enseñaba que todo exceso sobre la naturaleza es castigado por ella misma. La naturaleza se venga.
...NO PUEDE SER CIERTO QUE UNA FIESTA ANUAL, LA DE LOS CARNAVALES, TENGA AL PAÍS DIVIDIDO EN UN FALSO SINTAGMA: QUE EL CARNAVAL ES VITAL PARA LOS PANAMEÑOS Y PANAMEÑAS.... LA DISCUSIÓN DE FONDO, ESTIMO, NO ES SI SE CELEBRAN O NO, SINO QUE A DICHA PRETENSIÓN LE PRECEDE UNA SITUACIÓN QUE ALCANZA EL CALIFICATIVO DE "CRISIS", LA "CRISIS DEL AGUA" EN NUESTRO PAÍS.
Digo esto a propósito de que no puede ser cierto que una fiesta anual, la de los Carnavales, tenga al país dividido en un falso sintagma: que el Carnaval es vital para los panameños y panameñas. La diatriba versa en lo siguiente: Que si hay Carnavales con culecos y mojadera, por un lado, y por el otro, que pueden celebrarse los mismos sin culecos ni mojaderas.
Sostengo que es un falso sintagma merced a que la discusión de fondo, estimo, no es si se celebran las fiestas carnestolendas o no, sino que a dicha pretensión le precede una situación que alcanza el calificativo de "crisis", la "crisis del agua" en nuestro país.
Tras esta crisis del agua, pernoctan situaciones dignas de ser consideradas: sin agua todo se suspenderá, nada puede sustituir al vital líquido; sin agua, se marchitan las plantas y los árboles, terminan secándose y muriendo; sin agua, los animales del campo también mueren; sin agua, los seres humanos desaparecemos; sin agua, no hay aseo ni hay vida digna; sin agua no habrá alimentos que poner en la mesa; sin agua, simple y sencillamente, la vida no tiene viabilidad, quedaría sin cauce. Sin agua, lo que resta es la muerte.
Sin embargo, hasta el día de hoy, y por más de un mes, los debates y los cintillos o titulares de los medios de comunicación, escritos y hablados, todo ha girado en torno a la celebración de los Carnavales y si se autorizaba o no la mojadera; y si se permitirían los culecos y el uso del agua para mojar a los seguidores de estas fiestas.
Finalmente, quien quiera que haya sido, sugirió que se utilizaría el agua de ciertos ríos. Se publicó la lista de los nombres de los ríos y, al rato, salieron admirables defensores de la vida, de la naturaleza, del agua, a señalar, con pruebas en manos, que no pocos de esos ríos, por poco ya están secos.
Abogado
A mi juicio, respecto a la crisis del agua ?problema que debe alcanzar la magnitud ya de grave emergencia nacional-, ha sido mirado con cierta irresponsabilidad y poca transparencia. Por parte del Gobierno central, sin duda alguna, ha habido irresponsabilidad. Nunca debieron ser autorizados los Carnavales. Debieron suspenderse. Faltó carácter y determinación.
No quisiera pensar que los Carnavales también son utilizados por los políticos y que la política se sirve de estas fiestas y de otras para disipar preocupaciones, que deben ser vitales, en cada ciudadano, y mantenerles la mente ocupada o entretenida en la superficialidad, el placer y el desenfreno de la carne.
... LA ADMINISTRACIÓN OBAMA PARECE QUE YA HA ADVERTIDO EL GRAVE PROBLEMA PARA CENTROAMÉRICA EN TORNO A LA CRISIS DEL AGUA, NUESTROS GOBERNANTES NO ASIMILAN EL GRAVE PROBLEMA Y DESATIENDEN ENFRENTAR CON ALTO SENTIDO DE RESPONSABILIDAD ESTA CRISIS.
No puede ser cierto, por otra parte, que la filosofía de gobernar en Roma, por parte de los césares: circo, pan y vino, se haga eco hasta nuestros días actuales.
También pienso que ha habido poca transparencia en el sentido de que al pueblo no se le ha dicho toda la verdad de esta grave crisis del agua. No se le ha hablado con transparencia.
Hay que decirlo, así de sencillo, simple y sencillamente, que no hay agua. Si hay que gritarlo a los oídos de cada ciudadano, habrá que hacerlo.
Entre tanto, la administración Obama parece que ya ha advertido el grave problema para Centroamérica en torno a la crisis del agua, nuestros gobernantes no asimilan el grave problema y desatienden enfrentar con alto sentido de responsabilidad esta crisis.
La falta de agua en la región acarreará, sin duda alguna, enfermedades, mortandad y hambruna. Queda abierto el debate.
Abogado