A pagar impuestos
La Constitución de la República es clara. “No habrá fueros ni privilegios” para ningún ciudadano. Basados en estas líneas tampoco debería existir un trato especial para ningún contribuyente si se trata de pagar impuestos.
En este país democrático todos los ciudadanos tienen derecho a expresarse, pero también tienen que meterse la mano al bolsillo para pagar sus impuestos.
Hasta el comerciante más pequeño ahora tiene la obligación de tener su impresora fiscal y presentar su declaración de renta todos los años. A esos pequeños empresarios se les exige igual o más que a las grandes empresas.
Si no la tienen en sus comercios pueden ser multados, incluso los clientes también está expuestos a recibir sanciones si no portan su comprobante de pago.
La ley no hace diferencia entre ricos y pobres, todos tienen que pagar impuestos.
Por eso es que resulta curioso cuando se intenta mezclar el pago de impuestos estatales con la libertad de expresión.
Es algo que cae pesado en los oídos de cientos de personas que todas las quincenas deben aportan de sus salarios al Impuesto Sobre la Renta.
Si es empresario y deja de pagar sus impuestos corre el riesgo de recibir ser auditado y recibir una notificación de la Dirección General de Ingresos.
¿Eso puede ser considerado un acto de persecución? Si las cuentas están claras no debería existir temor.
La DGI es quizás una de las entidades más odiadas para muchos contribuyentes, pero su misión en el gobierno es recaudar los impuestos y está facultada por ley para hacerlo.
Todos los panameños pagan sus impuestos, aunque en ocasiones no se esté de acuerdo. La ley es igual para todos.
