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Página en blanco

Por: Redacción 05/01/2015

Panamá vivió otra experiencia de déjà vu, de volver a ver lo que antes viera, con un discurso recargado de promesas como en la campaña electoral. Una página en blanco vacía de contenido ante la imposibilidad de presentar siquiera proyectos plenamente estudiados.

Las promesas de iniciar la construcción de una red nacional de alcantarillados, de nombrar funcionarios de alto perfil mediante consultas con la sociedad civil, de respetar la independencia de los poderes públicos, de bajar los precios de los productos de primera necesidad, no formaron parte del informe a la nación simplemente porque no se han cumplido.

Frente a la imposibilidad de reseñar obras realizadas, se optó por reanudar el camino fácil de continuar lanzando más promesas. La directora del Idaan, aislada del periodismo desde que llegó al cargo por nepotismo, excusa su inacción arguyendo que tiene un bajo presupuesto, pero que este es un gobierno de aguas, enigmática frase que la gente que no tiene agua todos los días piensa que es una burda disculpa o una inesperada explicación de lo que está sucediendo con el régimen varelista-perredista. Si el Gobierno fuera un lago, tiene un dedo de profundidad.

Por contraste, mientras el Gobierno esconde su vacío con amenazas a los opositores, el pueblo enfrenta grandes problemas insatisfechos. El aumento de la luz se trasladará a los artículos de consumo masivo. Las calles están atestadas de asesinatos, asaltos a mano armada, robos. Los motines son campo de batalla de pandilleros.

La corrupción ha transformado los presidios en guaridas del narcotráfico. Los huecos en veredas y carreteras forman un paisaje lunar. Los buhoneros que se ganan el sustento de sol a sol son expulsados de sus puestos callejeros, sin poder contar con locales acondicionados al comercio cotidiano.

Se ha despedido a miles de empleados del gobierno anterior, a pesar de las leyes que garantizaban su estabilidad, mientras en los ministerios y dependencias públicas entran hordas de panameñistas y perredistas.

En la Contraloría de la República se agolpan militantes perredistas de trayectoria dudosa por antecedentes de servicio a la dictadura militar. En el Ministerio Público centellean espadas desenvainadas para decapitar a fiscales, sin importar que apelen a la Corte Suprema de Justicia y recuperen sueldos caídos por ilicitud del desafuero. No se olvida ni se aprenden las lecciones de la historia porque la sangre obnubila los cerebros.

La gente no conoce los nombres de los ministros del gobierno de la página en blanco. Cada vez se esparce la certidumbre de que aparecieron sorpresivamente como ganadores de las elecciones presidenciales elementos no preparados para gobernar con verdadero sentido de justicia social.

La duda y la malicia se exacerban al poder verificarse la incongruencia saltante de los votos presidenciales y los votos de diputados. Esto puede explicar manipulaciones hasta ahora no aclaradas y los premios de cargos vitalicios para esconder la trampa. La explicación de la ratificación de Eduardo Valdés Escoffery es tan endeble como las anulaciones de elecciones ganadas por Cambio Democrático. Las páginas en blanco algún día se escribirán con caracteres indelebles para destrampar las patrañas.

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Miércoles 5 de agosto de 2026