País complicado
En las últimas semanas, los panameños han tenido que vivir entre conflictos políticos, polémicas por el manejo de tierras, proyectos de ley relacionados con la minería y otro que pretende crear las Asociaciones Públicas-Privadas.
Sin dejar a un lado los problemas cotidianos del transporte, la seguridad y la falta de agua potable.
Un país como Panamá, que ha logrado sobresalir en la región por su crecimiento sólido y donde todos quieren invertir, no merece vivir en este ambiente pesado que no le hace bien a nadie.
Es el momento de dejar a un lado los intereses políticos y aceptar con humildad que algunas cosas se hacen mal.
¿Por qué llevar al extremo algunas decisiones como bajar a primer debate el proyecto de ley que crea las APP, al igual que insistir con una reforma minera que ha sido polémica desde su inicio?
Los canales de comunicación entre la sociedad civil y el Gobierno, además de los sectores opositores deberían ser más eficientes. Aunque se trate, en la mayoría de los casos, de propuestas oficiales, todos los sectores productivos deben exigir participación.
Existen antecedentes negativos que demuestran que es un error insistir con iniciativas polémicas que no han sido sometidas a las consultas y diálogos necesarios, por lo que es importante cambiar la estrategia a corto plazo.
Al revisar cada uno de los temas que mantiene caliente a la opinión pública, es fácil concluir que la mayoría pudieron ser debatidos y consensuados sin llegar a las protestas o los cierres de calles. Mucho menos a las huelgas en el sistema de salud público que perjudican a miles de personas en todo el país.
Cambiar el estilo de hacer las cosas no es malo, todavía están a tiempo de hacerlo.
