País de contradicciones
Gilberto Abood Guillén/ Médico psiquiatra /subespecialista en niños y adolescentes.
Somos parte de un Istmo rodeado por los océanos, atravesado por la cordillera Central, con una de las pocas selvas tropicales que adornan con su vegetación y fauna esta pequeña nación. Podemos sentirnos privilegiados.
Panamá abrió sus entrañas para una de las maravillas del mundo, que es su Canal, centro de la navegación mundial, que dio respuesta y acortó distancias en el comercio mundial.
Desde su conquista por los españoles se visualizó como un punto clave del comercio internacional como también lo fueron las ferias de Portobelo y continuaron su trascendencia histórica hasta la fecha con Expocomer y otras grandes instituciones como la Zona Libre de Colón, Panamá Pacífico y múltiples emporios comerciales y portuarios que representan una parte importante de la economía. Y qué decir del núcleo financiero internacional, además de numerosas actividades financieras como la banca y el Centro Logístico Multimodal, uniendo nuestro continente y el mundo que nos rodea, por eso la denominación del centro del mundo, corazón del universo.
Pero, ¿de dónde surge históricamente nuestro querido Panamá? Su historia se inicia con las tribus originarias en diferentes regiones del país con su identidad y cultura propias. Luego de la conquista de los españoles, continúa su desarrollo como departamento de Colombia y finalmente la presencia francesa y norteamericana por la construcción del Canal de Panamá, tornándose los últimos dueños de una parte del país que nunca les perteneció, y que fue producto de chantaje y manipulación. La joven república pudo librar estas realidades, muchas veces adversas, con perseverancia, valor y fortaleza de gran nación, ya que existen dentro de la población de este pequeño Istmo, personajes que son ecos de la hidalguía de los panameños por las respuestas que en su momento presentaron para hacer valer nuestra existencia auténtica con una identidad fortalecida por una trayectoria de valentía y orgullo nacional.
País que se remonta a su población de nativos y de una migración de diferentes etnias con sus culturas que integraron un crisol de razas que prevalecen hasta la fecha, enriqueciendo la naturaleza de la nacionalidad panameña con las características propias de una población trabajadora, alegre, creativa y luchadora como lo ha demostrado a través del tiempo en las diferentes épocas que nos precedieron.
El futuro de nuestro Panamá es de un valor incalculable, como lo demuestra su crecimiento económico y su desarrollo del país, representado a nivel internacional como ejemplo de algunos logros obtenidos.
Pero la pregunta es: ¿por qué un país de contradicciones?
¿Cómo podemos permitir que nuestra autoestima y seguridad se vean vulnerables por influencias negativas que tenemos que resolver, entre ellas: la educación, la formación integral, la justicia social, la cultura, la seguridad y los mal llamados gobiernos, que en ocasiones no representan este gran país, tristemente elegidos por muchos de nosotros.
Tenemos que responder a nuestros antepasados que se irguieron para dejarnos de herencia a nuestro país adornado por su esfuerzo, honestidad y perseverancia al trabajo, logrando en su época sobrevivir a grandes retos proyectando al país siempre a un mundo mejor.
Preocupado estoy porque crece el negativismo, la cultura del “juegavivo”, que es el primer paso a la corrupción, además de la cultura de la violencia producto de múltiples factores, entre ellos: sometimiento a la promoción y propaganda de algunos medios de comunicación social que la enaltecen por la forma como transmiten el mensaje y se justifican en la mal llamada libertad de expresión.
¿Qué sucede con nuestra educación? Las estadísticas asustan y perturban por las fallas educativas que se agigantan en los resultados, como la culminación de los estudios, logros obtenidos, ingreso a las universidades, respuestas académicas deficientes, infraestructuras inadecuadas, falta de equipo y materiales, algunos programas de formación inadecuados y formación y capacitación docente.
Una cantidad de estudiantes que viven en hogares disfuncionales con padres separados experimentan y observan maltrato y violencia intrafamiliar, pandillas “la familia que no se tiene”, etc.
Esta triste realidad afecta a la sociedad y al mundo al cual pertenecemos; pero aún estamos a tiempo para cambiarla y recuperar los niveles aceptables de coexistencia nacional si empezamos a cambiar nosotros mismos y retomamos los valores familiares y la alegría de vivir. Eso nos permitirá contribuir a la construcción de una mejor nación para los panameños y la proyección de nuestro querido Panamá hacia un mundo próspero y feliz.
“La familia y la educación son la respuesta en principios y valores para una sociedad saludable en un mundo de crisis”.