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País democrático


Los panameños que aman la democracia deben respetarla y defenderla. Todo aquella persona o movimiento que intente desestabilizar esa democracia es reprochable.

No puede ser posible que los intereses políticos y las posiciones radicales estén por encima de las instituciones del Estado. Levantar el pueblo contra el pueblo no es saludable para Panamá.

El clima de intranquilidad que algunos grupos siguen atizando solo generan un efecto negativo sobre la economía del país y va en contra de los intereses de la población.

La oposición y el gobierno debe elevar su discurso a todos los niveles. Es momento de dejar las amenazas y la política sucia a un lado, no es justo con el resto de los panameños que solo esperan mejorar sus condiciones de vida.

De nada sirve generar caos en las calles del país, sería mejor enfocar el debate en temas realmente de interés para los ciudadanos.

La clase política sigue perdiendo credibilidad en medio de estas controversias y el desgaste que están sufriendo les puede pasar factura en el 2014.

La corrupción debe ser castigada de eso no puede existir ninguna duda. Es por eso que los diferentes órganos del Estado deben jugar su papel en estos tiempos. Los panameños demandan una un gobierno eficiente y una oposición responsable.

Cuando lleguen las elecciones para escoger representantes, alcaldes, diputados y el presidente del país, entonces serán los electores quienes tendrán la última palabra.

La sociedad panameña ha madurado y cada vez es más exigente al momento de escuchar los discursos políticos. Es una obligación pasar de los mensajes engañosos a las propuestas concretas y viables. Se tiene que respetar al pueblo.