País sin liderazgo
Finalizó el año 2014 y entramos en el 2015. El país terminó desorientado y sin norte claro hacia dónde ir. Según algunos estudiosos del tema político, seguiremos con más de lo mismo, es decir, una especie de gatopardismo. En lo particular, no soy tan pesimista. Lo cierto es que el pueblo espera del Gobierno cambios radicales y profundos. Verbigracia, la cuestión constitucional.
Según algunos politólogos y constitucionalistas, una de las raíces de la corrupción viene dada por la forma en que se establecen las reglas del juego entre los órganos o poderes del Estado. La pregunta que nos hacemos: ¿Se atreverá el Ejecutivo apuntalar reformas constitucionales profundas? Fue una promesa de campaña, y la ciudadanía está vigilante.
La lucha contra la corrupción será otra prueba del Ejecutivo y la justicia. La pregunta: ¿Caerán los grandes cocotudos de la corrupción, exfuncionarios y empresarios? No tengo la menor duda, la contracultura de la maleantería, descaro y cinismo de los corruptos no se quedarán quietos; preverán recursos para mediatizar la lucha contra la corrupción. El éxito de esta lucha dependerá de la movilización ciudadana. Esto último nos preocupa, hay sectores que se dicen populares y democráticos que han adoptado la política del avestruz, callan y se hacen cómplices de toda esta porquería de corruptela que ha vivido el país.
En este contexto, observo una sociedad civil no lo suficientemente estructurada e hilvanada para llevar esta cruzada por la justicia. Se resisten a crear un gran frente cívico-democrático para la movilización. El discurso no lo es todo.
La democracia panameña tiene que fortalecerse con la participación ciudadana efectiva. El Gobierno sigue el mismo patrón del anterior. Se resiste a darle continuidad a la Concertación Nacional para el Desarrollo y mantiene los diálogos congelados. La salud y la situación actuarial de la Caja de Seguro Social demandan la instalación de la mesa de salud; hay propuestas, solo falta que el Ejecutivo las reactive.
Hay temas de interés ciudadano, en los que el presidente no escucha ni atiende el clamor ciudadano. Malestar ha causado el nombramiento por diez años más de Eduardo Valdés Escoffery como magistrado del Tribunal Electoral. A los profesionales, y en particular, a los del derecho, les ha incomodado esa decisión. ¿Qué hay o qué hubo detrás de este nombramiento? Sr. Presidente, el pueblo no es tonto.
El 2015 traerá grandes desafíos para el país y los panameños. La iniciativa y la acción ciudadana constituyen la clave para recuperar nuestra institucionalidad fallida. ¡Que Dios bendiga al Gobierno y al pueblo panameño!