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Pana-Farc

Por: Redacción 09/10/2013

REDACCION / PANAMA AMERICA

Informes de la inteligencia panameña señalan a José Luis Mosquera Hurtado, alias “El Pana”, “Gabriel” o “El Mono Grande”, como nuevo jefe del Frente 57 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). Se trata de un exmiembro de las fuerzas de defensa, organizadas por la dictadura militar, fugitivo del penal de la isla de Coiba, donde purgaba sentencia de 10 años de prisión por tráfico de drogas. Fuentes del Senafront han investigado el pasado y presente del sujeto, y aseguran que nació en Colombia, pero residió en Yaviza con sus familiares, zona fronteriza del Darién, donde las identidades son ambiguas a menudo. Llegó a conocer el escenario selvático apto para elaborar cocaína y desplegar guerrilleros colombianos. A dos años del encierro en Coiba, se escapó del penal en compañía de “Media Luna” y otros reclusos de alta peligrosidad; debió tener apoyo de embarcaciones fletadas por traficantes y subversivos para evadir los riesgos del mar, infestado de tiburones.

El siniestro récord policivo del responsable de uno de los frentes de la guerrilla plantea la necesidad de reforzar la presencia de unidades del Senafront para proteger a los moradores de Yaviza y los alrededores, y vigilar sus desplazamientos por las zonas de espesa vegetación. Algunos vecinos revelan que a veces se aparece en las noches por el área, fingiendo ser un morador desconectado de las elementos irregulares, para reclutar a jóvenes panameños y, al mismo tiempo, buscar cómplices locales en la red de distribución de narcóticos. Las investigaciones practicadas sobre sus antecedentes penales y el puesto de comando en las fuerzas subversivas lo califican como un elemento peligroso en razón de su condición de narcotraficante y guerrillero. Se ha convertido en un personaje típico de la subversión de origen colombiano, metido en una región selvática colombo-panameña para cometer fechorías. Si ascendió por los peldaños jerárquicos de la subversión armada es porque puso en práctica el aprendizaje en el uso de armas, obtenido en las desaparecidas Fuerzas de Defensa, y la carencia de escrúpulos para asociarse al crimen organizado internacional.

No es el primer elemento perteneciente a las Fuerzas de Defensa conectado al narcotráfico. Larga es la lista de los que denigraron el uniforme para subordinarse al lucro desorbitado de los carteles de narcotraficantes. Algunos están privados de libertad, en espera de su procesamiento, pero otros han pasado agachados o se han acogido calculadamente a los beneficios de la prescripción. La captura de “El Pana” podría arrojar luces sobre los tentáculos del crimen organizado. La visita de un equipo periodístico de Panamá Américaa Yaviza y otros lugares del área ha permitido que se divulgue la existencia de un clima de temor e incertidumbre por las acciones clandestinas del Frente 57, bajo la dirección de un prófugo de lo que fuera el penal de la isla de Coiba.

El Senafront debe aumentar los patrullajes por Yaviza, distante de la frontera por 97 kilómetros cuadrados, pero cuyo radio de acción se proyecta a lo largo y ancho de una zona en la que la amplitud territorial y la espesura enmarañada dificultan ciertamente las labores de vigilancia. Desdichadamente un renegado se ha puesto a la cabeza de organizaciones teñidas por la violencia armada en contubernio con el narcotráfico. Una asociación nefasta que no se discute en las negociaciones del Gobierno colombiano, pero que está viva y actuante, tanto en territorio colombiano como en la frontera con nuestro país.

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