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Panamá, ahora más pequeña

Por: Redacción 12/04/2016

Cuánto dolor, cuánta decepción, cuánto sentimiento encontrado, durante toda la semana. Hemos sido crucificados, hemos sido lacerados y coronados de espinas los ciudadanos de esta patria pequeña. Unos cuantos hombres nos han robado la dignidad. Válgame Dios, a quién vamos acudir a decir nuestra verdad. Que nosotros los panameños no estamos de acuerdo en defender a un solo hombre que nos hizo este daño. Que nos ha deshonrado. Que nos ha quitado nuestra dignidad de patria. Porque patria pequeña somos, pero nuestra grandeza viene de nuestros próceres que nos dejaron un legado de valentía, honor y amor. Pueblo somos, acribillados de injusticias diarias, de desorden político, mancillados en nuestro profundo ser, nos han convertido en hazmerreír a nivel internacional.

Qué poco amor han demostrado estos nuestros gobernantes de hoy, qué poco amor demuestran los indigentes políticos de todos los partidos al no pronunciarse, qué falta de liderazgo nos lleva hoy arrastrando nuestra cruz de pueblo. Solo con la esperanza de esperar 2 años y meses para que podamos alzar nuestra voz de protesta en nuevas elecciones. Esperanza inútil no es porque si algo tenemos los panameños, es que sabemos superarnos. Segura estoy de que esto en nuestro país no se queda así. Las personas pensantes no vamos a permitir más burla, más tiranía, más injusticias y menos aún vamos a soportar más mentiras en promesas de campañas burdas, falacia aberrante de la más descarada cara de inocencia.

Señor presidente, que Dios nos agarre confesados, recuerde qué solo se quedan los muertos y esos que hoy usted defiende alegremente diciendo que son sus amigos, que tienen familia, mañana serán los carniceros que lo llevarán al matadero de su desdicha, impoluta y lastimera vida que hoy este pueblo, "El pueblo primero", le recordará.

Los enjaulados hoy por causa de la velada desdicha de no gobernar con visión de estadista también tienen familia y están siendo sometidos por menos de este bochorno a toda clase de difíciles tormentas. Que nuestra patria pequeña levante su cabeza en atinada fortaleza de honor, amor por toda su gente y que en nuestros corazones aniden la esperanza, la misericordia, caridad y empatía por todos aquellos que sufren hoy, por la salud, la inseguridad, la pobreza extrema, el desempleo, el transporte.

Hemos, pueblo panameño, de superar solos esta batalla y hemos de salir adelante porque somos un puente que une continentes que fortalecen nuestra dignidad. Que nuestros hermanos del mundo entero no crean que estamos solos y que hoy pueden reír a nuestras espaldas porque ha caído una gran nación. No señores, seguiremos adelante y volveremos a ser esa nación, aunque chica es poderosa, competitiva y muy digna.

"Para ser realmente grande, hay que estar con la gente, no por encima de ella".

Magíster.

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