Panamá: ¿Ay de los escándalos!
Esta exclamación es bíblica puesta en los labios de Nuestro Señor dándonos a entender una realidad irrefragable en las que una acción mala hecha por una persona adulta es “incitamentum ad malum”, es una invitación a actuar mal también. Como solemos decir: Porque si todo el mundo lo hace, ¿por qué no yo?, refiriéndose a algo incorrecto. Esa sería un respuesta en términos morales cristianos de la palabra “escándalo”.
Entre nosotros, escándalo también se refiere a la bulla excesiva, al ruido molesto y en altos decibeles y también significa todo lo que estamos viviendo respecto a las acciones supuestas del Gobierno otorgando sobreprecios al comisionista, cosa que se ha negado y que ahora, debido a que la Justicia italiana ha entrado en materia en su territorio, respecto a una relación de compra y venta de aparatos al Gobierno de Panamá con unos aditamentos que buscan esclarecer. Por otro lado, comprobamos que los escándalos son la gasolina de cierta clase de periodismo que le llaman investigativo, pero que investigan unas cosas más que otras. Y si es morboso el tema, más investigación. En todos los gobiernos ha habido escándalos, se hace la bulla por varios días y de repente sale un boxeador ganando un título y ya se acabó la investigación.
Es percepción de muchos ciudadanos de que, aunque el Gobierno esté haciendo muchas obras a favor de la comunidad, simultáneamente están fallando en otros aspectos y es ahí donde se dispara una voracidad de los opuestos para acusar implacablemente al presidente. Ocurriendo lo que ocurrió y que hoy lamentamos y se hacen actos de reparación. Pero siempre será verdad aquel dicho: “el que pregunta lo que no debe escucha lo que no quiere”. Nuestros periodistas abroquelados con “la libertad de expresión” que tengo la impresión de que sí existe, dicen que preguntan para que el pueblo se entere de la verdad, pero pregunto ¿alguna vez se nos ha dicho la verdad?
Muchas veces la gente no quiere saber la verdad, sobre todo cuando es algo denigrante, triste o desfavorecedor a los intereses colectivos y hemos convertido al mundo mediático como el tribunal donde pocas veces se absuelve al involucrado y se utiliza una justicia rápida y sin consideraciones que a la larga no es justicia.
Para terminar, Mateo 18, “Si alguien hace tropezar y caer a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le sería que le amarraran al cuello una gran piedra de moler y que lo hundiesen en lo más hondo del mar. ¡Ay del mundo que es causa de tantas caídas! Es necesario que se presenten estos escándalos, pero ay del que hace caer a los demás”.
Sacerdote jesuita.
