Panamá, despierta
Recientemente estuve involucrado en un tranque vehicular no esperado, por ser sábado y luego de la hora pico. Para mi sorpresa, el tranque no era por una obstrucción en mi vía (autopista Arraiján-Panamá), sino por el interés de muchos conductores de ver dos camiones accidentados del otro lado de la carretera. El accidente había ocurrido la noche anterior, por lo que no había heridos ni policías que justificara tanta atención; simplemente se deseaba contemplar y tomar fotos a los camiones. Luego de la acostumbrada frustración y desilusión por estar en una situación como esa, un momento de reflexión envolvió mi mente.
Se me hacía difícil calificar a los conductores que me adelantaban en la vía como simples "vidajenas" y no me quedó la menor duda de que no tenían el mismo interés que yo tenía de llegar pronto a mi destino. No pude evitar verlos como personas con una vida de pocas emociones, con un trabajo sin responsabilidades y con nada importante en qué pensar en ese momento; que un simple accidente les embargaba la curiosidad. La idea de que eran individuos curiosos la descarté, porque la curiosidad es mi norte como científico, y no la llevo a ese extremo.
Legué a dolorosa conclusión de que si en nuestro querido país hay gente tan "vidajena", posiblemente es porque tenemos muchos trabajadores poco productivos. No me imagino una persona con tantas cosas que pensar y hacer, que esté tan interesado en ver tonterías. Mis deducciones las extendí a personas que, por las mismas razones, se convierten en fanáticos deportivos, políticos o religiosos y adictos a las redes sociales. Son personas carentes de autoestima, débiles para la "chinguia" y dañinos con la lengua.
Estos "vidajenas" seguramente estarán más interesados de lo debido en el próximo campeonato de boxeo, aun cuando ellos mismos califican cada encuentro boxístico como un "show mediático" -invito al lector a leer el artículo "La farsa del boxeo", publicado en este diario el 24 de mayo del 2012-. Ni hablar del fútbol. Son los mismos a quienes les interesa más el estado de la selección nacional que el de la educación panameña. Son los mismos que esperan que un deportista logre lo que ellos no pudieron lograr. Son los que no tienen a quién admirar y mucho menos lo hacen a sí mismo.
Me gusta el deporte, soy seguidor de los Yankees de Nueva York, de los Cowboy de Dallas y desde luego que me agrada que nuestra selección nacional (Selección Mayor de Fútbol de Panamá) haya clasificado para el mundial de Rusia 2018, pero no pongo un evento deportivo por encima de mi trabajo, ni compromisos familiares.
Lo más triste es que los medios y gobiernos de turno saben lo que aquí se expresa y, en lugar de concientizar al pueblo al respecto, se aprovechan de ello.
Los medios mercadean el nacionalismo, mientras que los políticos buscan votos con ello, y el decreto que hizo feriado nacional el 11 de octubre pasado es un buen ejemplo. Yo ya abrí los ojos, ¿y Ud.?
Químico industrial