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Panamá, el mejor escenario con los peores actores


El concepto de país sin dudas es uno de los más bellos y más complejos conceptos creados por el ser humano ya que se relaciona no sólo con cuestiones geográficas o políticas, sino con los aspectos emocionales de cada grupo social, así como con la identidad y el sentido de pertenencia. Entendemos por país a aquel territorio delimitado geográficamente que engloba a un determinado grupo de población y recursos naturales. La población que forma parte de un país comparte elementos culturales, políticos y sociales que hacen de ese país una región única en el planeta.

Hace unos cuatro meses tomé la decisión definitiva de dejar Panamá, agotado de todo lo que la palabra involucra (Panamá), hace un mes tomé un avión y partí.

Solía tener discusiones con mis padres y amigos, quienes aseguraban que "el mundo allá afuera" era más difícil y que no sabía la bendición que era estar en Panamá.

Muchas veces me habré quejado de las cosas que tiene nuestro país que hoy por hoy sigo quejándome y que pienso no deberían ser así, hasta llegué a escuchar a más de uno decir que yo no pertenecía a Panamá y no miento, en alguna ocasión hasta lo creí, mas no me tomó ni cinco minutos luego de haber partido darme cuenta de que pertenezco a Panamá más que muchos.

Porque mi comida favorita es el sancocho y no la de otro país, porque mi madre no es una "señora de sociedad" que paga un diezmo para "una buena causa", porque sigo al Tauro y no al Barcelona o Real Madrid, porque cuando voy al Rommel no es para "parquear" sino para ver a la selección. Porque cuando fui a Kuna Yala me interesé por la cultura y no por comer langostas a precios irrisorios. Por tantas cosas.

Sencillamente no pude más, no pude más con la gente que te mira mal desde los autos si vas a algún lugar caminando, no pude más con la barrera al arte que se ha construido en nuestro país, no pude con tanta propaganda, con las modas, con los estereotipos que se deben seguir para encajar en nuestra sociedad.

La verdad es que hoy por hoy no tengo nada que hacer en Panamá, no soy parte de lo que trágicamente vive hoy mi hermoso país, por lo que quienes lo habitan han hecho de él. Mis ojos, alma y mente tenían hambre de cosas que lamentablemente mi país no puede brindarme en estos momentos Una cultura contaminada prácticamente extinguida, "donde en vez de un sol amanece un dólar", dijo un grande. Es una pena, pero nos convertimos en esa ciudad de plástico.

Como yo muchos de mis amigos se han ido de Panamá, al igual que mucha gente, que lo único que quiere es ser diferente pero uno más, sin ser mirado de manera distinta por tener pensamientos alternativos.

Toda esta generación de viajeros de seguro algún día regresaremos, ojalá y encontremos un mejor Panamá y podamos aportar lo aprendido, así podremos decir que "alcanzamos por fin la victoria".

"Seguro dirás que soy un soñador, pero no soy el único". John Lennon