default

Panamá en el Sica


REDACCION / PANAMA AMERICA

El presidente Ricardo Martinelli viajó a Costa Rica a la transferencia de la presidencia pro témpore del Sistema de Integración de Centroamérica (Sica), poniéndose a la cabeza en el liderazgo de la institución creada en 1991 para impulsar la cooperación de los países centroamericanos. Como se conoce, además de Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y Panamá, Estados miembros fundadores del Sica, República Dominicana se incorporó al sistema como país asociado.

En calidad de países observadores regionales figuran México, Chile, Brasil y Uruguay, en tanto que España, Alemania, Taiwán y Japón tienen la condición de observadores extrarregionales. Los Estados miembros de la Unión Europea llevan a cabo negociaciones para concertar un tratado de libre comercio con el Sica.

A través de la presidencia pro témpore, Panamá puede fortalecer y acelerar las relaciones intrarregionales, lo mismo que a nivel de los sistemas de integración entre Europa y Centroamérica, Estados Unidos y la subregión centroamericana receptora de los beneficios arancelarios de la cuenca del Caribe.

Aunque la presidencia es temporal, la presencia de Panamá puede ser muy influyente en la reactivación del mercado común centroamericano para la captación de inversiones y la adopción de políticas que estrechen mucho más la seguridad regional, la consolidación de la democracia representativa y la viabilidad eficaz de la cooperación en las emergencias de desastres naturales – movimientos sísmicos, protección ambiental, integración de energía eléctrica y de otras fuentes, alteraciones provocadas por cambios climáticos, lucha regional contra el narcotráfico, entre otros asuntos.

Para poder obtener un dinámico y eficiente sistema de integración de resultados prácticos es indispensable desatar los nudos gordianos de la burocracia. Es necesario cambiar la mentalidad subsistente de conceptos primitivos sobre el desarrollo centroamericano, y replantearlos como una unidad y no como un conglomerado de países aislados por escollos burocráticos.

La personalidad promotora de Martinelli, como empresario exitoso y político no tradicional, puede actuar como un agente de cambio que deje atrás las concepciones anquilosadas que frenan la integración. Lamentablemente, son limitados los resultados del sistema de integración centroamericano. Centroamérica es una región rica en recursos naturales, materias primas, desarrollo agropecuario y desarrollo industrial.

Sin embargo, los rendimientos no alcanzan la excelencia porque se han diseñado para constituir políticas de restringido alcance local forjadas sin dimensionar debidamente la planificación a escala de la integración. El Sica requiere un sacudón para renovar los proyectos de integración primitivos rebasados por los nuevos conceptos de la economía de mercado libre. Es absurdo que algunos países se empeñen en alentar proyectos de canales interoceánicos de fantásticas inversiones cuando lo sensato es que utilicen la capacidad instalada de infraestructuras ya creadas. Sin el cambio de la mentalidad de gobernantes alucinados por proyectos de ciencia-ficción, las posibilidades de la integración centroamericana continuarán siendo quiméricas.

Edición Impresa

Viernes 14 de agosto de 2026