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Panamá en los últimos diez años


En un abrir y cerrar de ojos pasa el tiempo, por lo que, más valor tiene el siempre dar gracias por las bendiciones que el tiempo nos trae y más aun por los retos que no hemos podido vencer. Hoy hago un recuento de lo que ha trascendido durante los últimos diez años en materia económica, y uno de los grandes retos que todavía tenemos como país.

Hace diez años, Panamá terminaba de recibir el Canal de Panamá, el mundo se preguntaba si esta pequeña nación, que apenas diez años antes terminaba de atravesar por un periodo por lo menos oscuro en su historia, podría asumir la responsabilidad de administrar una de las piezas fundamentales del comercio mundial. En diez años, no solamente Panamá asumió dicha responsabilidad, sino que lo ha hecho bien: redefinimos el modelo de negocios del Canal de Panamá, y hoy en día el Canal aporta al país importantes recursos; el capital humano panameño que trabaja en el Canal es de clase mundial; y aprobamos con pantalones largos la propuesta de ampliación del Canal, y cuya trascendencia en el comercio mundial apenas se empieza a delinear. Los beneficios al país de la ampliación del Canal nos obligarán a repensar el qué hacer con los recursos que el Canal le brindará a partir de agosto de 2014.

Hace diez años, Panamá atravesaba importantes retos en materia de crecimiento económico. El Producto Interno Bruto (PIB) alcanzaba aproximadamente USD11,800 millones, pero el crecimiento anual en aquel momento no alcanzaba el 1%; un año antes, las últimas bases norteamericanas habían cerrado, reinaba un alto grado de incertidumbre, y el mundo atravesaba una dura crisis debido a los problemas de las empresas de alta tecnología y telecomunicaciones. En diez años, y a partir de 2003, Panamá ha gozado de un alto crecimiento económico, que ha promediado arriba de 7.5% por año; pudo atravesar sin mayores problemas una de las más series crisis financieras y económicas globales; el PIB podría pronto alcanzará los USD30,000 millones, y las perspectivas son positivas para los próximos tres o cuatro años.

Hace diez años, Panamá mantenía un nivel de endeudamiento público de aproximadamente 70% sobre el tamaño de su economía; además, los ingresos corrientes del Gobierno Central y la capacidad de aumentarlos era limitada. Panamá participaba activamente en los mercados de capital internacional, a un alto costo relacionado con la percepción de riesgo del país. En diez años, el nivel de endeudamiento público se ha reducido significativamente y hoy representa aproximadamente el 40% del PIB; además, la tendencia pareciera indicar que podríamos alcanzar el 35% del PIB en los próximos años con todo y el alto nivel de inversión pública que ejecuta el Gobierno Nacional. En diez años, cada una de las administraciones ha hecho lo suyo por fortalecer las finanzas públicas, y así brindarle al país capacidad de manejo durante tiempos de bonanzas y de vacas flacas. En diez años, la percepción de riesgo del país ha disminuido (de acuerdo con las calificadoras de riesgo, pero más importante, de acuerdo al mercado) y el costo de participar en obtener financiamiento ha disminuido significativamente.

Hace diez años, se ponía la primera piedra en el primer desarrollo turístico en el área de Farallón, y luchábamos por alcanzar, en medio de la crisis mundial, el millón de visitantes por año. En diez años, el desarrollo turístico en todo el país es significativo - aprovechando su belleza inigualable - y el número de visitantes continúa aumentando de manera ordenada y seguro que pronto llegaremos a los dos millones de visitantes.

Hace diez años, el nivel de desempleo sobrepasaba el 10%; en diez años, hoy apenas alcanza el 5% con la agravante de que ya llegamos al punto de que no hay suficiente personal capacitado para llenar las plazas de trabajo que demandan las empresas nacionales e internacionales.

En diez años un cambio positivo pero con un mensaje a gritos, que hay un cambio adicional imperante en la forma de capacitar a los panameños, en el sistema educativo.

¿Dónde estaremos en diez años? Sabremos los panameños respaldar los cambios en la educación que demandan las nuevas generaciones y estaremos dispuestos a pagar por esa importante inversión, o fracasaremos y traicionaremos a nuestros hijos. Los pasados intentos de actualizar el sistema educativo de los últimos diez años nos deben unir a todos por la educación, de manera que durante la actual administración se establezcan las bases del futuro del país.

En diez años, veremos.

Ingeniero, Ex Presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá.