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Panamá está de moda: Fenómeno en medio del caos internacional


Panamá es un país tropical, un pueblo que escasamente sobrepasa los 4 millones de habitantes, clavado en una geografía extraordinaria de cerros, llanos y costas. Su economía está marcada por una inversión alta en infraestructura y supera las tasas de crecimiento de todos los países del hemisferio. Su Gobierno es democrático y tiene un corte empresarial. Todos los ojos del mundo la ven como un fenómeno en medio del caos mundial.

Y el pasado 12 de octubre, como premio a la insistencia y la perseverancia, los Estados Unidos le aprueba un Tratado de Promoción Comercial sin enmiendas al documento firmado hace más de tres años.

Históricamente, Panamá era conocida por su angosta franja canalera, la presencia de bases norteamericanas y sus plantaciones de banano.

Todavía es fácil encontrar a “zonians” que recuerdan que tuvieron infancia privilegiada y asistieron a escuelas en medio de bosques y ríos. Esas emociones instaladas en la memoria colectiva, muchas veces más que la pura ideología, forjan identidades capaces de soportar todas las inclemencias del tiempo y la historia.

Con los años, Panamá fue identificada por las actuaciones de sus propios protagonistas. No tardó mucho para ser reconocida como cuna de los mejores jinetes del mundo, tierra de campeones de boxeo y país de estrellas de baloncesto. Está clarísimo que los 603 juegos salvados de Mariano Rivera y convertirse recientemente en el mayor cerrador en la historia de las Grandes Ligas, están a la altura de los “knock-outs” de “Mano de Piedra” Durán, uno de los 10 mejores boxeadores de todos los tiempos.

Muchos se preguntan, que con tanta precariedad y necesidades básicas, cómo un país como Panamá está siempre en el podio de los deportes mundial.

La respuesta, contada por un europeo, explica mejor que muchos análisis algunas de las razones del éxito deportivo panameño, señalando que “en sus manos llevan abiertas la sed por el triunfo que generaciones y generaciones intentaron tras la lucha por la soberanía nacional”.

Es decir, Panamá es un país que siempre lucha y logra sus objetivos, una especie de bendiciones y buena suerte. Cómo explicar el hecho de que Panamá obtuvo 300 votos en el Congreso estadounidense para aprobar su tratado comercial, algo nunca visto en la historia con tratados similares. Igualmente, con una inversión de 5 mil millones de dólares, la ampliación del Canal de Panamá es uno de los proyectos de ingeniería más grandes del mundo y que beneficiará el comercio mundial al permitir el paso de barcos con capacidad de hasta 12 mil contenedores (el máximo actual es de 4,500). Panamá también está entre los países de mayor crecimiento del mundo. A pesar de la turbulencia en las economías desarrolladas y la incertidumbre en varios países emergentes, se estima que crecerá este año un 8.5% y 6.0% en el 2012. Además, con inversiones en hoteles y restaurantes, es posible que este año el número de turistas sobrepase la cifra psicológica de millón y medio. Desde hace unos años, Panamá fue reconocida como un sitio ideal para jubilarse y actualmente es sede regional de 60 empresas transnacionales de renombre.

En el campo intelectual y académico, se han creado sedes universitarias de gran prestigio con Georgia Tech, Lousisville y Florida State, además de alianzas estratégicas con Massachussets Institute of Technology y la Universidad de California en Berkeley.

También está posicionado como un centro de tecnología médica que cuenta con hospitales, doctores y equipos especializados para brindar atención y tratamientos clínicos del más alto nivel a costas accesibles para extranjeros y nacionales. Y la Ciudad del Saber alberga subsedes regionales de un gran número de organizaciones internacionales no gubernamentales.

Ciertamente, Panamá está de moda. Nuestro embajador en Washington, Mario Jaramillo, acuñó la frase y la ha explotado estratégicamente, al punto que ya está de moda. En la recepción celebrada en su residencia con motivo del 3 de noviembre, quedó evidenciado que toda la novedad que existe detrás de la bonanza que vive el país, produce un orgullo muy profundo que resuena en los corazones de los panameños.

Y como dice el cantaautor, artista de cine, ganador de premios Grammy y embajador de la cultura panameña, “Patria son tantas cosas bellas”.

Empresario.