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Panamá: femicidios y la falta de políticas reales

Por: Redacción 22/06/2015

Hace casi 20 años, en Panamá se determinó que la violencia, en todas sus manifestaciones, era epidemia nacional; sin embargo, sigue siendo preocupante el elevado número de casos de violencia doméstica que año tras año se registran en el país. Para que tengamos una idea: el año 2014 cerró con una cifra, redondeada, de más de 8,000 casos denunciados en entidades públicas y no gubernamentales, cifra que estimo que se queda corta para la cantidad que se produce diariamente.

Cálculos basados en metodologías epidemiológicas nos indican que por cada caso denunciado podemos estar escondiendo entre 25 y 30 más. Siendo así, la cifra de casos que se pueden estar produciendo en el país podría rondar los 200 a 240 mil, muy alarmante, y si a eso le sumamos que en la Encuesta Mundial de Violencia, elaborada por la Organización Mundial de la Salud en el año 2010, esta señalaba que en Panamá entre 45 y 65% de las mujeres han sufrido por lo menos un acto de violencia en su vida, entonces el panorama es desolador.

No puede ser menos que eso porque lejos de contar con políticas reales, de impacto verdadero, lo que vemos es mucha improvisación y falta de apoyo a las instituciones que tienen la responsabilidad de trabajar en este tema de manera firme. Si nos ponemos a ver la situación, Panamá tiene cifras, ya sean con valores absolutos o proporcionales a su población, muchas veces mayores que países más grandes y poblados que el nuestro. Para muestra tenemos que en el año 2006, aproximadamente, se publicó un informe elaborado por el Centro Reina Sofía de España, en el cual se ponía énfasis en las cifras del comportamiento de la violencia doméstica, los femicidios y otros fenómenos conexos, en los países de América Latina y nuevamente Panamá salía con niveles terribles. Sobre este punto, dicho informe fue muy contundente cuando concluye que si Panamá tuviera la población de los países más grandes de la región los casos serían mucho mayores que lo que se ve en España, Brasil, México, Colombia o Argentina. Esto es tajante y deja mucho que decir de nuestro país y de lo que las autoridades hacen para promulgar leyes y otras políticas para empezar a enfrentar la situación.

Ahora, en el año 2015, sale un reporte denominado “Carga Global de la Violencia Armada 2015”, el mismo fue presentado por la Secretaría Técnica de la Declaración de Ginebra sobre Violencia Armada y Desarrollo y fue publicado por la Cambridge University Press el mes de mayo.

Entre los puntos por destacar resalta que en el capítulo 2, dedicado a analizar la clasificación de los países por homicidio de mujeres, ya hoy denominado femicidio, Panamá ocupa la casilla número 19 y se señala que la incidencia real es de posición 19, con una incidencia de 4 femicidios por cada 100 mil mujeres, pero esto abarca la tasa mundial, no la nacional, que de seguro es mucho más alta si la calculamos por cada 10 mil mujeres panameñas. Las primeras 5 posiciones las ocupan El Salvador, Honduras, Guatemala, Sudáfrica y Bahamas. Adicionalmente, entre los países de la región de América Latina y el Caribe, Panamá ocupa el sitio número 11, pero con una población menor que la mayoría de los que aparecen por encima, excepción de Belice, pero Panamá posee un IDH mayor que el resto de los países de América Central, incluso ya por encima de Costa Rica.

Visto el tema así, no debe dejar de preocuparnos la situación porque no se están tomando las medidas más efectivas para contrarrestar, primero, el auge de los femicidios, y falta mejorar las medidas de prevención efectivas de impacto nacional con apoyo e integración de todos los sectores del país. Es tan urgente que sabemos de acuerdo con cifras oficiales de la Defensoría del Pueblo que durante los 5 años anteriores se produjeron 357 muertes violentas de mujeres, la mayoría de ellas catalogadas como femicidios, unas 245 de ellas. Al día de hoy, ya se cuentan cerca de 15 femicidios en el país, acompañados de 5 intentos que no culminaron con la muerte de la mujer, de la víctima. Pero seguimos con medidas tibias, sin efecto real y sin poner el dedo sobre la llaga de verdad.

Algo en lo que hay que ser muy enérgicos es que el femicidio se combate previniendo la violencia de género, no de otra forma, tomando en cuenta que la mayoría de los casos de violencia doméstica, violencia sexual, no se reportan a las autoridades, por lo que no podemos esperar a que se produzcan muertes para actuar contra el femicida, que hay que hacerlo, pero no debe ser ese el destino final de muchas mujeres que han sido víctimas por años de esta situación hasta que la matan.

Urge una acción global liderada por el Estado con voluntad y firmeza para incidir de forma efectiva en este fenómeno porque por lo visto todavía el mensaje no es claro y siguen existiendo casos y hombres que piensan que pueden maltratar a su familia y que eso puede tener justificación culpando a la mujer.

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Viernes 31 de julio de 2026

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