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A Panamá hay que respetarla

Por: Redacción 09/10/2014

En el día de ayer, el Gobierno de Colombia declaró a Panamá como paraíso fiscal sometiendo todas las remesas financieras de ese país al nuestro a una sobretasa del 33% en una acción claramente discriminatoria e ilegal desde el punto de vista de las obligaciones de Colombia bajo el derecho comercial internacional.

Esta medida por parte de nuestro vecino histórico por excelencia debería ser respondida por Panamá con la máxima firmeza. Un acto tan poco amistoso de parte de un país vinculado por historia con Panamá es particularmente insultante, máxime cuando consideramos que entre ambos países hay suscrito un TLC y la inversión y comercio colombianos en Panamá disfruta de todos los beneficios de una nación pujante como es Panamá.

Es absolutamente inaceptable de parte de Colombia que se considere a Panamá un paraíso fiscal y se apliquen medidas discriminatorias contra nuestros intereses económicos como vehículo para presionar y exigir de Panamá la firma de un acuerdo internacional que Panamá ya indicó no tiene interés en firmar. La extorsión y las represalias como vehículo para forzar la firma de un tratado no son propias de naciones que se consideran amigas, y menos bajo el derecho internacional público.

Si hay un país al que Panamá no debería permitirle este tipo de medidas inamistosas es Colombia. Tengamos presente que la inversión y capitales colombianos ya controlan importantes sectores de la economía nacional como son la industria y el centro bancario. Ya hace tiempo manifesté mi inquietud ante el hecho de que más del 25% del centro bancario nacional estuviera en manos de instituciones financieras colombianas. Se puede llegar a un escenario en el que la interdependencia económica con Colombia fuese tal que si a Colombia le da un resfriado, a Panamá le daría una pulmonía. Otra realidad que me ha preocupado es que con una mayor dependencia económica de Colombia se genera más dependencia política. Creo acertar cuando pienso que una de las ideas que tiene Colombia es que ante las medidas discriminatorias por aplicar, serían las propias empresas colombianas con presencia en Panamá las que presionarían al Gobierno panameño para que ceda y firme ese tratado fiscal. Y es lógico pensar que es ahora, y no antes, que Colombia persiga ese tratado. Ya sus empresas y capitales controlan una parte importante de la económica panameña, y es natural que persigan que -igual que hay cada vez mayor flujo de capitales, comercio e intercambio económico- exista un flujo fiscal que le garantice a Colombia cobrar impuestos también por las actividades en nuestro país y así sacar mayor tajada del crecimiento económico de Panamá que no tiene Colombia. Es una forma adicional de tomar de los beneficios del crecimiento económico nacional y del que se benefician los capitales colombianos que han invertido en Panamá bajo las leyes de nuestro país y generar un control geopolítico también en este juego de liderazgos que vemos en el continente.

Panamá es un país abierto y fiel creyente en el comercio internacional. Ese ha sido parte de su éxito. Cuando países como Colombia permanecían cerrados con economías obsoletas en décadas pasadas, Panamá ya daba lecciones en comercio. No puede ser que ahora que nuestro vecino histórico se beneficia de nuestra economía, encima insulte y ataque a Panamá con el ánimo de sacar aún más y, repito, buscar controlar.

Este es momento, creo humildemente, para que el Gobierno Nacional responda con firmeza aplicando medidas fuertes en respuesta y que, ante ello, todo el país, incluidas las fuerzas políticas, lo respalden para que Colombia entienda que en esto a Panamá se le tiene que respetar.

Si pudiera sugerir respetuosamente a nuestro Gobierno algunas medidas que debería tomar, estas serían:

1). Inicio inmediato de un proceso de solución de controversias ante la OMC por violación a medidas comerciales. 
2). Suspensión indefinidamente a la tramitación y aplicación del TLC y sus Acuerdos complementarios y aumento de todos los aranceles con Colombia a los máximos permitidos.
3). Suspensión de toda cooperación aduanera.
4). Aplicación de la ley de retorsión para prohibir a empresas colombianas participar en licitaciones públicas en Panamá.
5). Aplicación de una tasa del 33% a toda transferencia realizada por ciudadanos colombianos hacia Colombia.
6). Llamada a consultas a Panamá de nuestro embajador en Bogotá, y entrega de nota de protesta a la embajadora colombiana en Panamá para exigir la eliminación inmediata de estas medidas fiscales.
7). Retiro de todos los apoyos a candidatos de Colombia en los foros económicos y comerciales internacionales.

Reitero que soy de la opinión que todos los partidos políticos, sus bancadas legislativas, así como los gremios y asociaciones empresariales, profesionales y demás deberían respaldar al Gobierno Nacional en la aplicación de medidas para contrarrestar este ataque a los intereses económicos nacionales.

Ojalá Colombia entendiese que Panamá no es una economía cualquiera, como tampoco es un país al que se puede amenazar. Son un socio importante, pero para Panamá y sus intereses económicos internacionales, Colombia ni es EE.UU. ni la UE como para pretender que Panamá tiene que darle a Colombia lo mismo que Panamá ha dado a sus socios los EE.UU. y los países de la UE. No se lo dimos al negociar el TLC —aunque pretendía Colombia que Panamá le diera las mismas preferencias que les habíamos dado a los EE.UU. y la UE—, no veo por qué ahora Panamá tendría que dárselo.

Siempre he creído en que Panamá se beneficia de tener relaciones bilaterales abiertas y respetuosas con todas las naciones, particularmente con Costa Rica y Colombia con las que comparte frontera e historia, pero para ello, esa relación debe ser particularmente respetuosa. Si ello no es así, siempre he creído que Panamá deber ser muy firme ante esas naciones que deben ser particularmente amigables, pues nuestro país debe hacerse respetar. Eso es lo que muy a mi pesar vemos hoy ante Colombia. Un país y un gobierno que, desde hace un tiempo, y con muchos gestos y acciones ya, ha venido menospreciando a Panamá culminando hoy con estas medidas sobre las cuales, por cierto, el Gobierno Nacional le advirtió varias veces que, de aplicarse, tendrían consecuencias.

En definitiva, pues, ojalá y todos los panameños seamos conscientes de lo negativo que es y será esta medida de Colombia contra Panamá y la importancia de que todos juntos respondamos que con Panamá y su futuro no se juega, y hagamos sentir el peso de una nación que se ha ganado su presente y su futuro brillante.

 

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Jueves 6 de agosto de 2026