Panamá: impuestos e inequidad
En el caso de Panamá, que se caracteriza por una notable concentración del ingreso, lo que ha significado que nuestro país haya sido incluido por el Banco Mundial entre los diez países con mayor desigualdad en el mundo, en el que dicha falta de equidad resulta en que el diez por ciento más rico de la población percibe ingresos equivalentes a 55.7 veces los del diez por ciento más pobre, resulta fundamental destacar una característica de un adecuado sistema tributario: la equidad.
El principio de equidad, sobre todo en su forma vertical, significa reconocer que el sistema tributario constituye un instrumento básico para reducir la desigualdad social, estableciéndose como un mecanismo de redistribución del ingreso. Este debe contener las disposiciones que aseguren su progresividad, de manera que quienes más se beneficien de la sociedad contribuyan con ella con más recursos, dentro de un esquema creciente de tasas impositivas.
El actual sistema tributario de Panamá es notablemente regresivo. El Fondo Monetario Internacional ha concluido que los más ricos perceptores de ingreso en Panamá, tanto corporaciones como personas naturales, tienen una carga impositiva inferior al promedio de Centroamérica de entre 3.5 y 2.7 puntos porcentuales, la que también resulta inferior entre 2.5 y 2.7 puntos porcentuales al promedio de América Latina. Se viola así el Artículo 264 de la Constitución Nacional, que mandata que "todo impuesto grave al contribuyente en proporción directa a su capacidad económica". En consecuencia, la carga impositiva en nuestro país está recayendo desproporcionadamente sobre los trabajadores asalariados, sobre todo los más calificados, así como especialmente sobre las clases medias.
Si se tiene en cuenta que entre el 2010 y el 2014 la inflación acumulada en el índice de precios al consumidor fue de 20.5%, se puede concluir que los trabajadores y las clases medias que no han recibido un incremento salarial ahora están pagando impuestos al mismo nivel que antes, pese a que su ingreso real ha decaído. Los que han logrado un aumento de ingresos compensatorio ahora tienen que pagar más impuestos, sobre todo si han logrado pasar más allá de la exención básica de $11,000 al año, pese a que su ingreso real está estancado.
Observando que la canasta básica alimenticia del MEF alcanzó en junio de 2017 un nivel mensual de $305.16, mientras que la canasta del índice de precios al consumidor del INEC postula que en promedio el gasto de la familia típica panameña se divide en 22.4% para los alimentos y bebidas y 77.6% para las otras necesidades, se concluye que la canasta básica completa tiene un costo aproximado de $1,068.10 mensuales. Según esto entonces, la exención básica del impuesto sobre la renta contenida en el Código Fiscal está 33.5% por debajo de dicho costo: el fisco está cobrando impuestos sobre ingresos necesarios para la canasta básica del trabajador y las clases medias.
Resulta necesaria, entonces, una reforma al Código Fiscal que, con la finalidad de proteger a los trabajadores y las clases medias, alivie su carga tributaria excesiva, a la vez que se eleva la de los más ricos.
Economista