Panamá, ¡no a la xenofobia!
Mucho se ha escuchado acerca de la xenofobia, pero muy pocos conocemos sobre su significado y consecuencias. Según la Real Academia de la Lengua, la xenofobia, que se deriva del griego xeno (extranjero) y fobia (temor), significa odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros. Ahondando en la definición de esta controversial palabra, no deberíamos vivir este significado.
Lo digo con toda sinceridad y pensando en nuestros antepasados y en la inmensa mayoría de asiáticos, africanos y europeos que encallaron sus barcos en estas hermosas tierras y que se dedicaron a construir una ciudad, luego un país y más adelante un canal interoceánico. Todos y cada uno de nosotros somos el resultado de una mezcla de razas, tanto extranjeras como nacionales; lo poco que quedó de nuestros aborígenes, quienes fueron exterminados casi en su totalidad por el gobernador Pedro Arias Dávila, obligó a la corona española a importar indígenas de la región hacia el Istmo, principalmente de Nicaragua.
Es triste percatarse de que entre los mismos panameños asumimos posiciones discriminatorias y no respetamos a nuestros pueblos originarios, más bien los despreciamos. ¡Que nadie se entere de que tenemos un amigo guna o ngäbe, porque nos avergonzamos!
Si nos remontamos a la historia de nuestra patria, cuando la xenofobia fue alentada o promovida por el entonces presidente Arnulfo Arias, resulta ser una página pasada y reprochable de nuestra historia, pero que lastimosamente puede resurgir. Miren que él mismo citaba que “la historia se repite como espiral”.
Se ha incrementado el tema de la xenofobia. Parte de la población los discrimina por su falta de documentación legal y basándonos en las actividades a las que algunos -no todos- llegan a Panamá, como parte del crimen organizado, que implica la trata de personas, prostitución, narcotráfico, lavado de dinero y, en el peor de los casos, sicariato.
En reclamo del “nacionalismo”, surgido alrededor de ciertos partidos políticos y fuerzas de la sociedad panameña, han argumentado la presencia de indocumentados y la eliminación del programa migratorio Crisol de Razas, que tendría efectos contrarios a la regularización de su estatus en Panamá, aun cuando se maneja la información de un porcentaje muy bajo de extranjeros en actividades criminales en nuestro país, según lo sustentó el ministro de Seguridad Pública, Rodolfo Aguilera, ante el pleno de la Asamblea Nacional.
No existe motivo para desencadenarnos en sentimientos de xenofobia; simplemente porque desde inicios de la historia panameña hemos trabajado junto a la población extranjera. Con lo extenso de la construcción del Canal, donde chinos, suramericanos, europeos, habitantes de las Antillas, españoles, irlandeses, contribuyeron a la extensa labor.
Solo queda confiar en nuestras autoridades y no caer en algo tan lamentable como xenofobia provocada, sin motivos. Además, hay que solicitar a las autoridades de Migración una mejor investigación y rigurosos filtros a todo inmigrante y que sea para todos por igual y no aplicado a los ciudadanos de una sola nacionalidad.