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Panamá, país donde todo puede suceder

Por: Redacción 15/03/2016

 

 

Feliz el enano, que trepado en una silla, resuelve todo sus problemas y bueno es recordar que en nuestro país hemos visto por nuestras calles personajes rugiendo como leones, con rumbo a la presidencia y después salir afligidos como ratones.

La historia panameña es precisa cuando señala a gobiernos que se alimentan de la ignorancia popular. La manipulación es el credo político y se dan gusto disfrutando el sabor del poder junto a su camarilla de pigmeos con equivocadas pretensiones de ser gigantes.

No hay la menor duda. Somos especiales y únicos en este planeta. Aquí por segundos se generan hechos negativos y pocos positivos y que serían la envidia de países calificados del primer mundo.

Revisemos fríamente lo que hoy por hoy adorna nuestro bello e increíble país. Tenemos un Canal muy rentable que une los dos océanos más grandes del mundo. Tenemos zonas francas. Tenemos un sistema bancario fuerte. Tenemos dólares. Tenemos puertos marítimos y aéreos. Tenemos etc., etc., etc.

Todo un país de maravilla. ¿Dije maravilla?, con algunos defectos que todavía se reflejan en el panorama nacional. Los pobres y la clase media siguen sin freno galopando rumbo al matadero más cercano.

Siempre me he preguntado por qué los habitantes en el interior de nuestro país jamás mueren de hambre, a pesar de la pobreza extrema. La respuesta la encontré investigando personalmente en el mismo terreno.

Los auténticos y verdaderos pobres de nuestro país sobreviven por sus propias fuerzas y su ingenio para consumir sus alimentos. Detrás de sus casas de barro, tienen un patio donde crían aves y cerdos; siembran frijoles, yucas, ñames, arroz, cañas. Así es que retan el hambre para sobrevivir.

El gran Napoleón decía: "A los pobres mi respeto, a los mendigos mi desprecio". El mensaje es claro. El pobre sigue luchando por sobrevivir sin dejarse vencer. El mendigo es un ser que ha claudicado y abandonado toda esperanza decidiendo vivir de la misericordia que en contadas ocasiones recibe de sus semejantes.

Los gobiernos se llenan de ilusiones ópticas que transmiten con la farsa de informar al pueblo de un increíble crecimiento económico ¿Dónde llega ese crecimiento y quiénes son los beneficiados?

Justo es decir que la pobreza no solo azota a los países del tercer mundo. Nueva York, París, Londres, Berlín, Moscú también tienen sus sombras de pobrezas y los gobiernos, como siempre sucede, dan la espalda a los etiquetados como marginados de la sociedad.

Solo nos queda aguantarnos el gobierno equivocado mientras llega el adecuado. Dios siempre con Panamá.

Periodista

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