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Panamá: pobreza y negocios


Su discurso oficial ya no causa sorpresas, pero sí merece comentarios. Ante una reunión de mandatarios de todo el mundo, en la sede dela Organización de las Naciones Unidas en Nueva York, el Presidente de Panamá ha afirmado que avanzamos en el cumplimiento de los objetivos del milenio “en el plazo establecido”, dando a entender que cumpliremos las metas propuestas por la Asamblea General de la ONU hace 10 años y que deben ser alcanzadas en el 2015. De acuerdo con los especialistas, el avance de Panamá es tan lento que a este paso no lograremos alcanzar las metas más críticas para las mujeres y los niños, por no hablar del medio ambiente. El mandatario panameño insiste en identificar las prioridades del país con las de los empresarios (“profundizar la inserción de nuestra economía en el contexto internacional”) y no advierte que pese al rápido ritmo de crecimiento económico de los últimos años, la gente pobre sigue siendo pobre, pues la riqueza no permea a toda la sociedad y se queda en los que ya tiene los medios para aprovechar la bonanza económica, sin que haya un cambio en la vida de los más necesitados. El Presidente de Panamá no menciona a la sociedad civil, no porque se le haya olvidado, sino porque seguramente no la considera su aliada. En la voz del mandatario, Panamá no se orienta por el respeto a los derechos humanos, ni por el concepto de ciudadanía. La palabra democracia no fue mencionada ni una sola vez. Panamá es, principalmente, “un excelente lugar para hacer negocios”.