Panamá primero
Lo cierto es que me dieron ganas de quedarme muy vaga estos casi 3 meses de mi último escrito. Sentí la necesidad de mirar los acontecimientos en mi patria pequeña queriendo darme cuenta de si estaba manejando mis sentimientos y pensamientos en forma adecuada sobre los acontecimientos en este pedacito de tierra tan bella, tropical. Me di cuenta de que está perdiendo mi patria pequeña junto a sus habitantes esa belleza natural que nos hacía siempre atraernos entre nosotros, celebrar con alegría nuestras fiestas patrias, fiestas de provincia, fiestas de pueblo, fiestas santas y tantas cosas que hasta tuvimos en la lista de países felices en un momento. Se decía y de verdad lo vi a través de la internet que estamos en uno de los primeros lugares.
Hoy por hoy estamos agresivos, violentos, desanimados, sin esperanza, estamos utilizando las redes sociales para juzgar, denigrar, lastimar la integridad propia y de los demás. Créanme, yo no escapo de esa vorágine. Amén de la cantidad de sucesos que cada día aparecen en los medios de comunicación. Claro, lamentablemente, no hay otra forma de informarnos para bien o para mal.
De un lado del tinglado (esto parece una lucha de nunca acabar), pues están los que quieren esconder los sucesos del día a día y la inconformidad existente y del otro lado los que queremos saber cómo están los acontecimientos. Estamos los que añoramos con fuerza ser la patria que, aunque muy pequeña, era la envidia, me atrevería a decir, a nivel latinoamericano en muchos aspectos.
Queremos una "constituyente". Me pregunto si funcionará. Estamos secuestrados por el poder económico y por las injusticias como nunca antes se había visto en gobierno democrático, después de 21 años de dictadura. Muy secuestrados, tanto que la clase media, como sindicatos, periodistas, médicos, educadores, estudiantes, empresarios, transportistas, abogados, el ciudadano común que vive el día a día casi a rastras no decimos nada. Protestas tímidas, las redes sociales reventadas de críticas insípidas que no cambian nada, no existe un líder a quien seguir que no esté demostrando sed de venganza y pronósticos que ni siquiera saben si se darán. Todos estamos esperando el 2019. ¿Quién dará el primer paso para obligar a este gobierno o al que venga una nueva Carta Magna si nosotros como ciudadanos no lo exigimos? Si nosotros no cambiamos de actitud, damos a entender que no nos importa con los que tienen muy poco, comparado con los que tienen mucho y quieren más.
¿Qué propongo? Es cierto, esperar el 2019, pero escojamos en forma madura, seria, juiciosa a nuestros próximos gobernantes, analicemos bien a quién le daremos nuestro voto. Este error de una Asamblea Legislativa convertida en mercado persa vendida al mejor postor, sin valores no puede suceder nuevamente. Solo necesitamos para una "constituyente", una asamblea de diputados serios y honestos. Seguro que lo podemos lograr si nos empeñamos.
"La ley hace justicia, los que la aplican son los que cometen injusticias".