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Panamá sediento


Pese a que ya está entrando el verano en Panamá, los problemas del agua no disminuyen. A los problemas iniciales del pasado mes de diciembre, caracterizado por exceso de lluvias e inundaciones, le siguieron los problemas de suministro de agua potable en diversos puntos nacionales, principalmente en la capital el problema se agudiza. A esta historia de infortunios naturales, políticos y administrativos que enfrentamos, hay que añadirle ahora la especulación del precio del agua en el mercado nacional. De continuar la situación que se está observando en diversos puntos donde se mercadea el agua en botella, se amenaza la tranquilidad en la población, pues el agua embotellada se ha convertido en un bien inestimable y vital, pero por el que no todos pueden pagar por ella, mucho menos enfrentar los altos precios y el acaparamiento que se está dando. El agua embotellada no es por tanto una solución a largo plazo, pues cada día que transcurre es menos accesible en los establecimientos que la venden. Es fundamental que el agua, en todas sus formas, sea vista como un asunto estratégico. Se impone la revisión a las plantas procesadoras y la regulación en el mercado. No debe descuidarse ningún ángulo del problema. Los panameños están sin saber qué pasará mañana. De no prever las autoridades el problema en su total magnitud, el agua, un bien que hasta hace poco era algo seguro, confiable y gratis para buena parte del país, podría convertirse en una fuente de inestabilidad social en Panamá.