default

Panamá, Taiwán, y la Oaci

Por: Redacción 04/10/2013

Odette Cortez (opinion@epasa.com) / Docente de danzas folclóricas

En julio de este año (2013), tuve la oportunidad de viajar para representar a Panamá en el “Festival Internacional del Folklore y Juegos Folklóricos para Niños” en Yilan, Taiwán. Ha sido la experiencia más hermosa de mi vida, primero, porque siempre es un orgullo para mí representar a mi país internacionalmente (siendo esta la séptima vez en el ámbito del folclor en el exterior), y segundo, porque ha sido la gira más larga y exitosa, a nivel internacional, del Conjunto de Música Folclórica de Panamá que dirige mi padre, Ormelis Cortez.

Ese pueblo nos acogió con mucha alegría y apreció nuestro folclor. No hubo un solo taiwanés que no salomara o que dejara de aplaudir en nuestros conciertos.

Quedé impactada con el avance tecnológico, el desarrollo de su infraestructura, la organización de sus ciudadanos, el respeto hacia sus leyes. Vivir allí durante 57 días me permitió confirmar por qué es considerado una potencia mundial y es que se nota no solo en su desarrollo económico, comercial e industrial, sino también en lo social y cultural.

Taiwán nos dio cátedra de lo que es un intercambio cultural, así como de valores morales, sociales, éticos, e incluso espirituales. Es un pueblo sumamente amable con sus visitantes y con la comunidad internacional, de hecho, Panamá mantiene excelentes relaciones diplomáticas.

Ha aportado por muchos años y de manera ininterrumpida a la economía panameña, a la seguridad ciudadana, educación, cultura, salud pública y me atrevo a decir que no solamente ha apoyado a Panamá, sino también a muchos otros países del mundo, por lo cual no merece una injusta exclusión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Muchos panameños probablemente no conocen a fondo el desempeño y funcionamiento de la ONU y que dentro de esta organización existen agencias especializadas, como por ejemplo la Organización de Aviación Internacional (Oaci), que es la organización creada en Chicago en 1944, con el objetivo fundamental de “promover los principios y la técnica de la navegación aérea internacional, así como estudiar los problemas de la aviación civil internacional y promover los reglamentos y normas únicos en la aeronáutica alrededor del mundo”.

La Oaci tiene la finalidad de asegurar el progreso sistemático de la aviación civil en el mundo y estimular el desarrollo de aeropuertos y rutas aéreas. Durante mucho tiempo, Taiwán ha sido un importante contribuyente, sin embargo, aun siendo un pilar importante de Asia Oriental no es tomado en cuenta y es excluido de todas las actividades de la Oaci desde 1971, lo que quebranta los lazos de la seguridad de la aviación internacional.

Es sorprendente que en pleno siglo XXI se den este tipo de situaciones de exclusión y discriminación de naciones, sabiendo que, en este caso muy particular, es de suma importancia para el transporte aéreo, civil y de carga, internacional. Su exclusión definitivamente no es compatible con la realidad actual, ni corresponde a los intereses de la comunidad internacional.

Es importante reconocer que aunque no forma parte de la Oaci, cumple cada uno de los reglamentos del mismo y siempre está a la vanguardia de los estándares de calidad en materia de seguridad aérea, ya que este es uno de los espacios aéreos más concurridos en el este de Asia.

Vivimos en un mundo globalizado, en donde cada día se hace más fácil las relaciones internacionales gracias a los avances tecnológicos y es una potencia en este sentido, además de su importante aporte en materia cultural, social y económica y todo esto es digno de compartir con la comunidad internacional.

Pienso que la Oaci debe invitarlo para que forme parte de esta organización. Esto traería muchos beneficios, tanto para la ONU, como para este país y los del resto del mundo. De esta manera se puede lograr la uniformidad de las medidas en calidad de seguridad aérea y permitir el óptimo funcionamiento de todo lo que concierne a operaciones de tráfico aéreo que recae en una mayor seguridad tanto para civiles como para transportes aéreos de carga, no solo en el este de Asia, sino en todo el mundo. Esto fortalecería las relaciones internacionales de amistad, las cuales deben estar basadas siempre en los valores éticos y morales y, por supuesto, en los principios de la igualdad de derechos de esta manera se lograría el fortalecimiento universal de la paz y la armonía entre las naciones del mundo.

Edición Impresa

Jueves 13 de agosto de 2026