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Panamá, un país de menesterosos judiciales

Por: Redacción 18/06/2016

 

"En cada fiscalía o juzgado encuentras el aroma de la injusticia, tiene clase social, origen étnico y hasta razones religiosas. No temas, solo di cuánto tienes y sabrás qué puedes obtener". Pausadamente he reflexionado por el estado caótico de la administración de justicia en Panamá. Por esos avatares de la profesión he podido conocer de cerca las interioridades de otros sistemas y concluyo que México, Honduras o Brasil se revelan ingenuos frente a la codicia y maledicencia imperante. La jurisprudencia es tan oscilante que según el chancho se aplica o desvincula, serenamente no hay probidad, menos honradez y todos lo sabemos, en momentos la critican y, sin embargo, cuando ascienden al poder insisten en mantenerla en su espíritu y literalidad. Para luego y sorprendidos en oposición, sufrir las consecuencias.

Claro está, lo ocurrido en los dos últimos años no tiene parangón. El ascenso del varelismo al poder rompió la institucionalidad democrática y el Estado de derecho sobre la base de una represión fraterna, consistente en hacerles sentir en carne propia a los CD que la vergüenza infringida por Twitter se paga con exterminio, como con Kisswater y Garuz, o con calumnia e injuria aplicada a Mulino, Ellis, Osorio, Pérez, Ferrufino, etc.

Podemos pensar lo que queramos, ellos tienen su agenda de negocios y parte de la trama es entretener al populacho (como nos definen) con ese circo de idas y regresos a diligencias espurias e inconducentes. Y si queda duda, veamos los ciclos de crisis de popularidad y tendremos cómo se renueva la ola represiva. Martinelli parece ser la causa de todo y si no hubiera existido, el Istmo sería Suecia, sin suecos por supuesto.

Los limpios de plata son desdeñados porque no sirven para aceitar la maquinaria impune de venta de fallos y ventajas. Los negros, indígenas, amarillos y todo el que no huela a Chanel # 5 o a Cartier no tienen futuro frente a los Pretores. Son despreciados y disminuidas sus potencialidades. Si es por el lado religioso, ni les cuento. Hay preferencia para católicos y muy distinguidos hebreos e indostanos. No se asusten, así hemos vivido un siglo y nada dicen ha pasado. Ignoran que las cadenas pesan demasiado y estamos hastiados de mendigar nuestros derechos. Tres años faltan para que todo cambie y podamos confiar de nuevo. Esperemos.

Abogado

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