Panamá y el narcotráfico
La copiosa literatura sobre el narcotráfico lo define como uno de los flagelos más dramáticos y nocivos que vive la humanidad. Desde las organizaciones mafiosas que lo regentan hasta las modalidades más increíbles y sorpresivas de comercialización, pasando por la desestabilización a que someten a Estados enteros, el narcotráfico es hoy un fenómeno que amenaza las estructuras mismas de la Democracia. Por lo mismo, las políticas y leyes de los Estados deben constituirse en la primera línea de defensa, pero se observa con particular preocupación, cierta flexibilidad en las leyes que enfocan este delito, tratándolo como cualquier otro, pese a que, por su envergadura reclama medidas enérgicas, casi drásticas. Y no es solo la conducta particular de países como el nuestro. La peste que porta el narcotráfico dejó de limitarse hace mucho tiempo a los factores de toxicomanía que afecta a millones de personas en el mundo. El narcotráfico ha creado un mercado de mega-dimensiones, con tráfico de drogas y lavado de dinero, que lo ha convertido en un negocio atractivo, casi imposible de combatir si las naciones no se disponen a hacerlo de la forma más enérgica. ¿Existen naciones donde el narcotráfico dejó de ser una amenaza o redujo su grado de incidencia? Si así lo es, sería bueno estudiar las acciones por las que se han encaminado. De lo contrario toda medida visible podría ser parte de una fachada con muchos cómplices.
