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Panameño que se duerme…


Hace unos días estuve en mi querido Panamá, mi patria hermosa, cuestiones del destino y el propósito de Dios me tienen en otros lares, pero añorando el terruño patrio.

Vengo de una familia humilde donde mis padres con mucho sacrificio y uno que otro correazo lograron darnos una educación a mi y a mis 2 hermanos. Quiso también Dios que con otros socios nos echáramos al agua, como se dice en buen panameño

Y con mucho esfuerzo nos hemos expandido a otros países. Pero al llegar a Panamá también me ha entristecido algo, Dios sabe que no es racismo porque mi esposa es colombiana, pero el panameño ha perdido el espíritu de trabajo, la pro actividad y la visión innovadora de crear riqueza que acompañado de una irresponsabilidad estatal en la ordenanza y cumplimiento de los estatutos del régimen laboral y migratoria, han creado una tormenta perfecta donde el panameño solo es una mano de obra.

Pero bueno el caso no termina ahí porque si fuera que vinieran a Panamá inversionistas y fuéramos mano de obra pues bien también es trabajo honrado. Pero les contaré algo que me pasó. Fui al centro comercial La Doña, era fiesta judía y estaban cerrado los negocios Judíos; tranquilo dije, amo a Israel. Así que me dirijo a otro negocio y son chinos pero para sorpresa, no hay un dependiente panameño, todos chinos, luego a otro negocio a comprar un cargador para mi celular y todos eran dominicanos, luego a comprar un estuche para el celular y todos árabes. Yo tengo negocios y vivo en Honduras. Acá estoy legalmente con residencia, pago al día mis impuestos porque así es la ley, pero sobre todo aparte de mi, solo hay otro extranjero en mi oficina, un ingeniero venezolano que también vive en Honduras. El resto -que puede oscilar entre unos 20 a 25 empleados- son todos locales. La ley panameña permite si bien es cierto que se invierta en Panamá, pero hay un balance entre mano de obra extranjera y panameña. No puede venir alguien a poner un negocio y llenarlo de sus coterráneos, entonces eso no beneficia en nada a Panamá pues todos ellos terminan enviando remesas a sus países y la fuga de divisas trae más pérdida que beneficio a nuestro país. Yo soy extranjero en Honduras donde resido y considero que en Panamá debe solventarse la situación de miles de centroamericanos por ejemplo y otros que llevan 20, 30 años en Panamá, que son más panameños que cualquiera y que se casan con panameños y aumentan la riqueza cultural y con su esfuerzo engrandecen más a Panamá. Pero me opongo una y mil veces a quienes piensan que porque somos nobles, somos débiles y vienen a nuestra tierra a violentar nuestra sociedad y nuestras leyes. Llegan a Panamá hoy y ni hablan el idioma, pero se llaman Juan González y nacido en los llanos de Ocú de donde es mi abuela y allá nunca hubo un chino. Debemos exigir de las autoridades también control y que se dejen bien claras las normas de convivencia y desarrollo laboral y social a alguien que quiera residir en Panamá.

*Empresario Telecom.