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Panameños sorprendidos con discurso


Según nuestro diario vivir nacional, a principio del nuevo año se esperaba el discurso a la Nación, en el que se nos informaría sobre los logros, los planes, las soluciones a los imperantes problemas del país, de la comunidad, y nos sorprendió el magistrado presidente con una invectiva contra los empresarios y los medios de comunicación social y contra los evasores de impuestos.

Existe el adagio que en estos asuntos no “hay sorpresas sino sorprendidos” y tal como somos, esto se seguirá repitiendo.

No soy analista político, ni menos analizaré el discurso, ya de esto se ha encargado la oposición y lo han estudiado a fondo por supuesto condenándolo.

A propósito de las generalizaciones que hizo el mandatario es aplicable el otro adagio “al que le caiga el guante que se lo plante”.

Sin querer añadir a las críticas lo que sí fue patente el estado de destemplado síquicamente en que se encontraba el orador y viéndolo bien, comprensible, ya que nadie puede negar la intensa campaña orquestada en su contra de parte de distintos frentes y ahí tienen el resultado, la respuesta airada.

Gracias a Dios se han ido tendiendo puentes para evitar una confrontación y limar asperezas ya que lo único que espera de nosotros la patria es que superemos diferencias y como lo dijo el mismo presidente en su tarjeta de navidad, “hay que olvidar y perdonar en ambiente de Navidad”.

Que este nuevo año 2012 sirva a través de estas realidades que vivimos para que las cosas y las personas cambien.

Cristo resucitó de entre los muertos. Él es el primero y como las primicias no duermen.

Un hombre trajo la muerte, un hombre también trae la resurrección de los muertos. Todos mueren por ser de Adán, y todos también recibirán la vida por ser de Cristo" (vv.12-23, capítulo 15).

¿Qué dice Jesús resucitado al hombre de hoy? Su resurrección trajo la liberación al mundo, pero seguimos oprimidos.

En un mundo nuevo redimido por Cristo, continúan los odios entre los individuos y países, hay guerra entre pueblos pequeños y las naciones poderosas experimentan armas destructivas, los hospitales siguen llenos de enfermos y sigue la explotación del pobre por el rico y por el pobre. Cristo resucitado no es un sueño, sino una realidad.

Al resucitar no eliminó el mal de la tierra, sino que se dio el valor para transformarlo, le dio sentido a la lucha diaria. Se puso a nuestro lado para cambiar el mundo.

Sacerdote jesuita.