default

Pandillerismo


REDACCION / PANAMA AMERICA

Como la hierba mala, el pandillerismo crece y se propaga por todas partes: en 2009 contó con 3,500 adeptos; en la actualidad hay 7,500 miembros reclutados entre menores y mayores de edad. De los 225 crímenes investigados el año pasado, el 21% procede de las pandillas. Las enigmáticas raíces del delito se enmarcan en venganzas, ajustes de cuentas, asesinatos remunerados por el crimen organizado, disputas pueriles por invasiones de territorios. El procesamiento de actos delictivos efectuado por el Sistema Integrado de Estadísticas Criminales establecen que, en los crímenes perpetrados en los dos últimos años, el narcotráfico es el móvil siniestro de ejecuciones por ajustes de cuentas de tumbes, dinero no entregado de ventas, consumo no retribuido, entre otros.

Las estadísticas permiten conocer los índices cuantitativos del delito. Los estudios sociológicos testimonian que hay un reclutamiento casi natural entre niños y adolescentes provenientes de la desestructuración de las familias de los sectores urbanos periféricos. Sin padres de familia que los orienten y eduquen; con madres obligadas a trabajar de sol a sol para sostenerlos en forma precaria, pero sin poder proporcionarles una presencia estable para supervisar conductas; los hijos se forman en las calles a la buena de Dios. Las tentaciones delictivas rondan en el entorno de las barriadas; venta de drogas, promiscuidad sexual, predominio del machismo agresivo, constituyen la materia prima de la subcultura urbana. Bajo estas condiciones se organiza la pandilla como sustituto espurio de la familia, con un liderazgo basado en el ejercicio de la violencia y la crueldad. El nuevo adepto es obligado al cumplimiento coactivo de los ritos de la iniciación: disparos a mansalva contra miembros de otras pandillas, vigilancia del territorio de la pandilla, extorsión de comercios y pandillas, obediencia ciega al líder.

El sicariato proviene de tenebrosos acuerdos con el narcotráfico para eliminar rivales, tumbadores, en general, transgresores de las normas implacables del crimen organizado.

Una espesa maraña de pandillas organizadas como sectas herméticas entorpece el conocimiento interno de esta plaga que crece, año a año, en Panamá, Centroamérica y el mundo. El Estado invierte cada vez más dinero a través del Ministerio de Seguridad Pública en prevención del delito. Ha disminuido la tasa de homicidios, lesiones personales, robo, robo a mano armada, hurto, violencia doméstica, incautación de drogas, lucha contra el crimen organizado.

El pandillerismo tiene una gran incidencia en homicidios, robo, hurto, tráfico de drogas, perpetrado muchas veces por menores de edad y adolescentes. Las raíces del pandillerismo se hunden en la pobreza, desorientación moral, la fragilidad de las familias de sectores de bajo nivel económico, desempleo, y demás.

Estado, sociedad civil, instituciones religiosas ecuménicas, empresas y gremios deben colaborar coordinadamente en la búsqueda de encaramientos sectoriales y globales. La juventud panameña está dilapidando energías físicas y espirituales, irresponsablemente, por el imperio malévolo del pandillerismo y sus secuelas.

Edición Impresa

Viernes 14 de agosto de 2026