Panorama americano
La estabilidad solo reina al norte del Niágara, al sur hay otro panorama. Empieza en EE.UU., con el personaje presidencial. Cuál será el destino anunciado que se convierte en incógnita; desenfunda armas bélicas en varias direcciones y agrega amenaza nuclear contra Corea del Norte, con el respaldo de Gran Bretaña.
Inicia maniobras navales con Japón, supuesto aliado, para significar mayor poderío mundial.
La nación nipona, opuesta al bombardeo nuclear, del cual fue víctima, como a la permanencia de bases militares norteamericanas en su territorio; sin embargo, su Gobierno da muestra de tal audacia. En el futuro no muy lejano es de suponer reacciones populares en este pueblo oriental, al igual de otros partidarios por la paz.
Es esta la situación más extrema que estamos viviendo, no hay otra peor en estos momentos, Naciones Unidas no puede dar la espalda a estos acontecimientos.
Continuando la descripción en nuestra área continental, deportaciones y muro insalvable supuestamente, hacia México. Economía mutua en duda. Centroamérica al descubierto, como siempre; Nicaragua amenazada.
Panamá con una enmienda intervencionista en los Tratados sobre su Canal interoceánico, en manos del Congreso y el presidente Trump.
Al Sur, Venezuela convulsa. Colombia en búsqueda de paz con grandes dificultades. Ecuador con rechazo electoral de la oposición. Bolivia en búsqueda de salida al mar. Argentina con grandes enfrentamientos al poder político. Brasil con diferendos políticos, judiciales y sociales trascendentales. Perú con enormes desastres naturales. Chile y Uruguay con ambigüedades importantes en las políticas nacionales, y hacia el exterior. Todo el Caribe a la expectativa.
En resumen, un mosaico de carácter social, económico y político significativo, mientras el Alba intenta la reconciliación y el mejor entendimiento común, en búsqueda del bienestar y la unidad latinoamericana. Los Estados Unidos hasta en la sopa, como dice el refrán.
La mejor interpretación de la problemática continental, especialmente latinoamericana, son los cambios inherentes al desarrollo en varias direcciones, unidos a una vieja data por el alcance de la verdadera soberanía.
Las pautas que hay que seguir están dadas por los próceres y patriarcas en distintas épocas, sobre las cuales las nuevas generaciones están llamadas a interpretar para aplicarlas, a pesar de las múltiples dificultades.
Las relaciones con China y Europa, en general, se mantienen a manera de bálsamo, frente a las contingencias extremas de supremacía e imposiciones del coloso del Norte.
La premisa de la unidad latinoamericana ahora más valedera, cuando es evidente la necesidad de implementarla.
Hemos hecho énfasis en la situación oriental, ante el peligro de una caída al estilo dominó.
Periodista