Panorama electoral
El panorama electoral se definió al vencerse el sábado 28 el periodo final de alianzas entre los partidos. Cambio Democrático (CD) oficializó la alianza con el Molirena. El panameñismo va en mancuerna con el Partido Popular, no obstante que fue expulsado del poder por el gobierno panameñista de Guillermo Endara.
El Partido Revolucionario Democrático (PRD) irá sin aliados a la contienda al rechazar la injerencia inconstitucional de ciertas personas que, en nombre de Juan Carlos Varela, intentaron bajar la candidatura de Juan Carlos Navarro, y fracasaron la estrategia de asociar al PRD y el panameñismo para enfrentar unidos al candidato de Cambio Democrático, José Domingo Arias. La egolatría política de Navarro y Varela se impuso a un acuerdo electoral, ya que ambos candidatos exigieron que el otro renunciara a la postulación presidencial en su beneficio político.
El destape de la intromisión de poderosos empresarios para presionar la renuncia de Navarro fue el detonante final de una concertación electoral fraguada por paraeses económicos, como en los viejos tiempos de la patria boba.
Desde el año pasado, las encuestas señalan la ventaja de José Domingo Arias cada vez más distanciado de sus rivales. Navarro no ha logrado superar todavía los enemigos de su candidatura dentro del PRD, ni las consecuencias de la crisis política engendrada por reacciones inmaduras ante casos turbios de militantes del PRD. Es probable que su rechazo a la intromisión de Roberto Eisenmann mejore su posición parana. Pero el candidato más averiado por el factor Eisenmann y compañía puede resultar Varela, puesto que él mismo reconoce su debilidad política al pretender que el PRD le entregara los votos a través de una alianza mercenaria para presionar la bajada de Navarro.
Según sople el viento de sus paraeses personales, antes traicionó la candidatura de Mireya Moscoso y se involucró en la candidatura secesionista de Alberto Vallarino. Cambio Democrático sació temporalmente su hambre de poder hasta que fue echado del gobierno de Ricardo Martinelli. En este tercer intento, que puede ser el último, se entregó a los brazos de notorios millonarios para eliminar al candidato que le disputa el segundo lugar en las encuestas.
Desde el inicio del período democrático, la década de los años noventa, las alianzas electorales son reguladas y avaladas por el Código Electoral. Se forjan sobre la base de programas comunes discutidos y aprobados por las partes, con sujeción a sus normas estatutarias, pero no deben ser negociaciones económicas en yates y casas de playa para imponer candidatos a los electores.
Las elecciones primarias se crearon como un antídoto democrático a las manipulaciones de los poderes económicos que les arrebataron a los militantes de los partidos el derecho a elegir a sus representantes.
Uno de los logros fundamentales de Cambio Democrático es que puso final al añejo bipartidismo que constriñó por décadas las opciones de los votantes para escoger sus candidatos a la hora de votar. El panorama electoral muestra hoy cuatro partidos más sus aliados, sin descartar a los candidatos independientes.
El pluralismo ideológico y programático de las próximas elecciones inicia un aperturismo sin antecedentes que refleja la transición a una era de madurez de la democracia representativa.