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Panorama religioso

Por: Redacción 18/04/2014

Según el dogma cristiano, la Cuaresma es un tiempo de recogimiento y reflexión sobre la fe y las premisas eternas del salvador Jesucristo, sin embargo, en pocas décadas se ha notado un ligero enfriamiento no solo en relación con el cristianismo, sino con casi todas las religiones.

De acuerdo con PEW Research Center (institución especializada en temas relacionados con la religión y la vida pública), el cristianismo sigue siendo la religión de mayor auge mundial (31.5%), seguido por el islamismo (23.2%) y, en un tercer lugar, los sin afiliación religiosa (16.3%). Aunque extraño, ya que es la primera vez en la historia de la humanidad en que los individuos sin afiliación a una religión alcanzan un tercer lugar de importancia (en 2005, el hinduismo aparecía en tercer lugar) frente a las principales religiones. Esta categoría de sin afiliación, aunque no implica necesariamente irreligiosidad, alberga a los agnósticos y ateos. La evidencia demográfica religiosa parece sugerir que los últimos están ganando terreno, mientras que otros credos y dogmas religiosos empiezan a menguar su influencia espiritual.

Esto no significa que nos encontramos en el ocaso de la religiosidad en el ser humano. Llámese animismo o totemismo, en la prehistoria; paganismo o panteón de deidades egipcias, grecorromanas o escandinavas, en la antigüedad; religión de Estado, como el cristianismo escolástico, en el medioevo; el antropocentrismo humanista y la reforma protestante, en el Renacimiento; la idea suprema y el positivismo religioso, en el siglo XIX y XX.

No debe obviarse que esta apatía frente a las religiones tiene a su vez un fundamento muy contemporáneo con la secularización educativa y, principalmente, con la sociedad de consumo, la cual ha enardecido el hedonismo y el consumismo a un nivel universal. Si la religión implica identidad colectiva, la pérdida de esta solo puede generar un mundo menos religioso y espiritual.

Este fenómeno religioso, aunque aún algo distante en América Latina, con la excepción de Uruguay y Cuba; empieza a hacerse notorio en el continente asiático (China), Oceanía (Australia) y europeo. Según el Eurobarómetro del año 2005, los menos creyentes o ateos en Europa eran: Francia (33%), República Checa (30%), Holanda (27%), Bélgica (27%), Estonia (26%), Alemania (25%) y Suecia (23%).

La sociedad panameña refleja un escenario feliz para la religión, especialmente para el cristianismo (93%); no obstante, se advierte que este interés pudiera ir desvaneciéndose, producto de la globalización cultural, la cual impone sus cánones filosóficos, sociales y existenciales basados en una idea de mundo cada vez más irreligioso y ambiguo.

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Viernes 7 de agosto de 2026