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Papá Estado y desprecio de clase

Por: Redacción 06/04/2017

 

Está muy de moda en Panamá, lo que Herbert Spencer llamó "darwinismo social", una ideología de dominación, que sutilmente clasifica la población dentro del capitalismo entre los aptos, como exitosos, y los pobres, al no rendir, solos, se van excluyendo por su falta de eficiencia y competitividad; encima, dicha doctrina hábilmente, les culpa por las calamidades, desajustes, o crisis económicas, tildándolos a través del aparato mediático, y redes sociales de "vagos" y "parásitos", del paternalismo estatal; cuestionarlo, es ganarte adjetivos de "chavista", "ñángara", o promotor de la "lucha de clases".

Datos de Contraloría, a diciembre de 2016, la informalidad no-agrícola ascendía a 583,940 (40.2%) en comparación a los 575,415 del año anterior; si lo comparamos por sector, el de servicios, el 72.4% son informales, el restante 27.6% lo ocupa el sector secundario; según estudios del profesor Juan Jované, para 1990, la participación de los trabajadores en el PIB era hasta un 58.6%, para reducirse dicha participación a 40.6% en el 2000, hasta bajar en un 35.2% en 2009; ¿cómo lo explicamos, 115 millonarios controlan nuestra estructura económica? El laureado economista francés Thomas Piketty, en su obra El Capital en el siglo XXI analiza la concentración de la riqueza durante los últimos 250 años de capitalismo, y sostiene que cuando la tasa de acumulación crece más rápido que la economía, la desigualdad aumenta, y para corregir aquella especie de "capitalismo patrimonial" bajo los "negociados estatales", es necesario la implementación de impuestos progresivos sobre la riqueza, y ese capital, retorne en forma de beneficios para las grandes mayorías; una aparente utopía, entendiendo que "los mismos de siempre", se opondrían a sangre y fuego, a tal justicia y equidad.

Replicar el "desprecio de clase" promovido por "libertarios", aparte de miserable, es socialmente estúpido.

La única respuesta al neoliberalismo, donde la industria nacional ha sido entregada a multinacionales, la descontrolada inmigración, para pagar menos salarios, sin derechos sindicales, poco aprecio a las capacidades del panameño, bajo la excusa de baja productividad, es un modelo de país neo-keynesiano, donde el ser humano y lo colectivo prime sobre el capital, contra la gran usura, las empresas de papel, la ciudad cemento y el lavado de dinero, no por los barrios "marginales", sino por parte de la Plataforma de Servicios Internacionales.

Retomar el papel del Estado en sectores estratégicos, replanteado por neoliberales arrepentidos como Francis Fukuyama, o Joseph Stiglitz, y ahora que los Centros de Poder (Lista Clinton y la OCDE), quieren el retorno de sus capitales e impuestos, saltan los "patriotas de ocasión", "próceres de trastienda" como les llamó Luis De Roux en 1904, cuando esos mismos gritaban que de soberanía no se come, y que las decisiones electorales en pleno siglo XXI (año 2009), se decidían en la embajada estadounidense; solo la organización ciudadana, junto a la movilización de los trabajadores superaremos tanto clasismo y actitud apátrida de las élites, pues si no hay papá Estado para el pobre, no lo habrá para "los de siempre", Dixit!

Politólogo y analista internacional

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