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Para los de allá abajo


Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación nos han abierto muchas oportunidades para ejercer las libertades de expresión e información. Una de ellas es la posibilidad que tienen los lectores de comentar las noticias, las fotos, las caricaturas, los artículos de opinión y los editoriales, utilizando la misma página electrónica del medio. Esta práctica se ha convertido en un estándar de la industria, y es una muestra del compromiso con la diversidad de opiniones que caracteriza a las empresas de información. No obstante, siempre cabe hacer el comentario sobre el comentario, lo que está bien, pero en ocasiones deriva el intercambio en una especie de competencia por arrojar insultos y denuestos de toda clase contra ignotos adversarios, lo que francamente está mal. No es falta ni delito, y definitivamente es el resultado de ejercer una libertad que se aprecia menos de lo que se usa. Pero justo es decir, por una vez, que echamos de menos la ausencia de estatura moral en algunos de los foristas que recurren a formas empobrecidas de suscitar el escarnio, y utilizar la diatriba, no ya con el uso de la palabra certera, ni la agudeza de la argumentación, sino con vocablos soeces y afirmaciones que se aproximan a conductas penales, y que se insertan, además, con total ausencia de responsabilidad. El consejo no tiene ambigüedades: mientras exista libertad de expresión en este país, el espacio estará disponible, úselo bien.