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Paren esta escalada


El país es testigo de un bochornoso intercambio de acusaciones y epítetos entre la clase política panameña, que alcanza ya ribetes preocupantes.

Los políticos parecen no aprender de sus errores y no entienden que este pueblo lo que reclama de ellos es transparencia, honorabilidad y trabajo.

El Gobierno equivoca la forma como encara los ataques y acusaciones en contra de algunos de sus altos funcionarios, mientras que ciertas figuras de la oposición utilizan un lenguaje agresivo e irresponsable que en nada contribuye al esclarecimiento de la situación.

Nuestros gobernantes deben entender que la sociedad tiene derecho a recibir explicaciones detalladas sobre cualquier acusación que se les haga y del manejo de los recursos públicos.

Salir a atacar o descalificar a quienes exigen una explicación no es una estrategia correcta. Tampoco lo es tratar de llevar al plano personal y político situaciones que involucran su actuación como figuras públicas.

Mientras los políticos se desgastan en enfrentamientos y campañas sucias, hay un pueblo que padece de un sinnúmero de necesidades y que espera que sus autoridades electas las atiendan.

El pueblo también demanda de los partidos de oposición que mantengan un clima de gobernabilidad para que el país pueda seguir creciendo.

Lo prudente en este caso es separar a los funcionarios cuestionados y permitir que las autoridades pertinentes realicen sus investigaciones.

La rueda del progreso no puede detenerse porque determinada persona enfrenta acusaciones. El bienestar colectivo está por encima de esas situaciones particulares.

El sosiego se impone. Los políticos deben frenar su maquinaria destructiva y pensar en los intereses del país. Los desempleados, desnutridos, minusválidos y las personas que no tienen un techo en donde vivir así lo reclaman.

Si no paramos a tiempo esta escalada, la próxima elección presidencial no solo será una especie de coliseo romano lleno de gladiadores, sino que pondrá en peligro el clima de pacífica convivencia y progreso que tanto nos costó construir.